sábado, 19 de noviembre de 2016

Simón Díaz con alusinógenos

Debajo de mis pies
cristales molidos.
Mis cortos pasos
agrietan 
los rectángulos de vidrios
que apuran para tragarme
a un vacío inexplicable.
A mi alrededor
una sincronía de puertas 
que bailan
burlándose de mi destino.
Sé a dónde voy
pero no encuentro la salida.
Todo da vueltas
y vueltas y vueltas.
Suena el ¡crac! líquido del
único sostén entre el piso
y mi peso.
Me arrodillo ante lo inevitable.
Voy a morir,
caeré como un juguete roto.
Río para que los demás escuchen
a lo lejos
el eco de mis sombras.
Seré de una vez por todas 
mi pasado y mi presente.
Me liberaré de mi tortura,
este es el final que he buscado
siempre.
Caigo, caigo profundo en la letanía
de un vacío.
Por fin volaré.
-¿Qué coño te pasa Mawa?
Mónica me observa con una carcajada clavada en la garganta.
Es una gigante, una mujer con cuatro grandes extensiones simulando unos brazos gelatinosos.
-Busco el baño...
-¿Y qué coño haces arrodillada en el piso?
-¡No te muevas que se va caer!
No me escucha.
Da pasos de gigante que retumban
en toda la casa.
Amplifica mi miedo.
No sé si pueda ir con ella
hasta los confines de mi infierno.
Quizás me pueda aferrar a su
cuerpo gelatinoso,
sus tentáculos podrían 
ser el salvavidas para aferrarme 
a una nueva realidad.
-¿QUÉ COÑO HABLAS MAWA?
-¡No des un paso más Mónica! ¡Vamos a caer en el submundo del olvido!
-¡MIERDA! ¡HAS FUMADO DEMASIADO! JAJAJAJA. Chama, yo fumé lo mismo pero tú JAJAJAJA...estás volando. ¡QUÉ ARRECHO!
Ella es un pulpo,
su abrazo genera una succión
opresiva.
Ya lo sé.
Mónica es mi enemiga,
quiere enterrarme en la habitación
solitaria de mi vida.
Me dirige sin compasión
al lecho vomitivo de mi destino.
Es un espectro del mal.
Quiero desplegar mis alas
y volar lejos de ella
-¡VOMITA!
-¡No quiero vomitar Mónica!
-¡Estás demasiado drogada Mawa!
Mis pensamientos escapan por mi boca.
Soy consciente de mi lengua viscosa
de líquidos fluorescentes.
Mis dientes rechinan temor.
Mis papilas gustativas saborean 
las desdichas,
son amargas sin ella
dulces sin ella.
Expulso mis pecados,
quiero ser pecadora.
Soy pecadora,
a nadie le importará 
si en este momento desaparezco 
de este mundo.
Cierro los ojos,
todo es blanco para mí
en este mundo tan oscuro.
Vuelo
al fin.
Media hora después salgo del baño.
-¿Pueden colocar Simón Díaz?
-Mawa, no tengo Simón Díaz.
-Yo sí, en mi Iphone....¿Dónde está?
-No sé, fumaste demasiado. Quizás en tus delirios se te cayó en el vuelo jajajajaj.
-¡Aquí está!
El apartamento se llena con la Tonada de luna llena.
Canto.
-La luna me está mirando yo no sé lo qué me ve, yo tengo la ropa limpia ayer tarde la lavé...la luna me está mirando yo no sé lo qué me ve...yo tengo la ropa limpia...¿Saben que lo significa eso?
-¡No!
-Tener la ropa limpia es entrar puro a una nueva relación, dejar el pasado atrás.
-Ujummm...
-Simón Díaz me está diciendo, a mí, que deje atrás mi pasado con Alejandra y me abra a otras relaciones.
-Yo creo que habla de una mujer embarazada, por lo de luna menguante...
-No, no...quiere decir que uno debe dejar atrás a su ex antes de entrar a una relación. ¿Qué arrecho Simón Díaz verdad? Con su canción me envió ese mensaje...
Repito la canción.
La luna sale limpia,
pero está llena
como los días contigo,
como los días sin ti.
El vacío se estrecha 
con el recuerdo.
Ya no hay cristales molidos
solo esta sensación gelatinosa 
de los recuerdos.
Ahora soy yo la gigante,
tengo el poder del olvido.
Vuelo alto.
Al despegar logro escuchar
una voz hueca tratando de 
sostenerme.
-No le pasen el joint a Mawa











Aburrida a lo cinema verité

-¿No te parece que la mirada cinematográfica de Truffaut está plagada de ideogramas oníricos?
Ante la pregunta pongo cara de total interés mientras busco en mi memoria el significado de "ideogramas", "onírico", pero me encuentro totalmente paralizada del terror al no poder localizar al tal Truffaut.
Asumo que es un director de cine y cómo la interrogante da para un sí o un no, me voy por lo sencillo.
-Ahora que lo mencionas...¡Sí! No lo había pensado hasta ahora, pero sí...es onírica.
-Pero yo prefiero el juego surrealista de Buñuel, aunque no creas Mawa, "El perro andaluz" su película más famosa, no simboliza ni un apículo de su vasta tortura en su lucha contra su aséptica beatería, aunque se acompañara de Dalí y García Lorca. ¿No crees?
Necesito con urgencia que alguien me pegue un tiro entre los ojos.
Si esta reunión representa el modelo a seguir de mi madurez, quisiera retroceder el tiempo a mis fiestas de mucho alcohol y charlas desprevenidas sobre sexo.
No es que quiera ser una eterna ignorante ni mucho menos, pero estas estiradas elucubraciones llenas de tantas palabras me parecen por mucho, totalmente falsas.
Pido permiso para buscar el baño, una forma muy poco sutil de huir y buscar otro grupo de conversación.
Alguien me llama.
-¿Tú viste el documental de Flaherty?
Decidí una vez más seguir el juego.
-¡Sí claro!
-¿No te parece Mawa que los primeros cineastas venezolanos trataron de copiar esa visión del cinema verité?
Para el desinformado es mejor las generalidades, es un consejo que les doy.
-Todos lo hicieron, no solo en Venezuela...era una...¿Cómo diríamos? Fue global la cosa ¿no?
-¡Exacto! Pero Margot Benacerraf que viene de la escuela francesa tiene en sus venas ese estilo.
-Disculpen, tengo que ir al baño.
Miro alrededor en busca de alguien salvador, de alguna persona que me rescate con una conversación simplona, algo que no me haga pensar demasiado.
Encuentro a unos compañeros de trabajo.
Les tengo confianza, nada malo puede pasar.
-...ya está en Vimeo mi nuevo cortometraje, me gustaría que pudieran verlo para que me den su opinión.
-¡Ah sí! ¡Yo lo vi!
-¡Que tripa Mawa! ¿Qué te pareció?
Me atrevo por primera vez a decir la verdad.
-No lo entendí...
Un silencio incómodo en el grupo de cuatro personas.
-¿Qué parte no entendiste?
-Es que los cuatro protagonista se pasan los 25 minutos que dura el corto frente a un televisor con unas bolsas plásticas en la cabeza, usan solo pañales desechables y no dicen nada, y...no entendí.
Otro silencio incómodo, un tipo con pinta de hipster me explica con calma.
-Es muy sencillo. Queremos mostrar a las personas como estamos conductualmente condicionados por patrones fetiches, ¿cómo explicar? de qué forma nos aferramos a prototipos receptivos de la comunicación, que al final nos trasfiguran en entes alienantes.
-¡Ah! Algo así de cómo la televisión y los medios de comunicación nos han jodido la vida.
-Es una visión muy simplista pero...más o menos, algo así.
-¿Cuánta maría fumaron para que se le ocurriera la idea?
-¿Cómo?
-Lo digo por experiencia. Cuando fumaba marihuana colocaba las canciones de Simón Diaz y con sus letras descubrí las mejores teorías sobre el amor...¿Tuvieron que fumar mucho?
Risas incómodas, miradas de asombro, un silencio que dice mucho.
-Disculpen, ahora sí necesito el baño.










viernes, 11 de noviembre de 2016

¡Bienvenidos a la farándula!

Ella ríe con tanta fuerza plástica que todos volteamos a verla.
Es imposible no reconocer a la chica mala de las telenovelas, la eterna contrafigura que hace la vida difícil a la protagonista por el amor del galán de turno.
Tiene una belleza forjada a pulso: gimnasio, sauna, masajes y sin falta, peluquería cada semana para retocar su rubia melena que combina con su apellido inglés.
A su lado, otra actriz conocida por sus desnudos llamados artísticos en las revistas de porno ligero, amante de las selfies y las fotografías tomadas en aparente descuido, vegetariana por moda, conversa con ella mientras los hombres revolotean a su alrededor.  
Muy cerca de ellas, otra actriz ofrece una entrevista con cara de desgano.
Le aburren las preguntas sobre su vida privada -no tan privada- porque lo que ella quiere es decirle al periodista su opinión sobre la política venezolana, el calentamiento global o comentar sobre su nueva obra de teatro en la que se mete en la piel de Frida Kahlo.
Porque hablar de la Kahlo es muy "trendy",
Pero el periodista insiste en su empeño de sacarle alguna exclusiva sobre su relación con un director de moda, y para no decir que no hace su trabajo, compone la pregunta típica de un profesional de la farándula que no ha visto, ni quiere ver la película del estreno, "¿En quién o en que te inspiraste para representar a esta mujer?"
La verdad, lo que el periodista desea es que se apaguen las luces de la cámara para tomarse un par de fotos con la actriz y colgarla en sus redes sociales.
A la espera por su momento de atención, una comediante hace cola para su entrevista en vivo en la televisión nacional.
Delante de la comediante hay cuatro celebridades más esperando por las cámaras, pero ella espera con paciencia, no quiere dejar pasar la oportunidad para dar su opinión sobre una película que no ha visto.
Ella, conocida por sus amores lésbicos, mata el tiempo tomándose fotos con sus fanáticas que no tienen ningún reparo en darle besos en las boca o en pedirle que les toque el culo.
Lejos de todos ellos, uno de mis actores favoritos tiene ocupadas sus manos con dos vasos de ron.
Me había acercado a él para unas declaraciones, pero fue imposible concentrarme con su tufo de aguardiente y sus palabras fuera de contexto.
Desde que llegó no ha dejado de beber, desde hace diez años no participa en una buena película.
Por otro lado, un famoso youtuber pone mala cara cuando le piden fotos y más fotos.
Una actriz poco conocida persigue a los medios de comunicación para que la tomen en cuenta.
Un político famoso por sus intervenciones diarias en contra del gobierno, cautiva a una pequeña audiencia con su monólogo sobre los mejores restaurantes italianos.
Uno de los mejores directores de fotografías del país, leyenda viviente con premios internacionales es completamente ignorado por la prensa, pero a él no le preocupa esto mientras busca la manera de robarse unos tequeños.
Llega un actor mediático y sus agentes, ayudantes, secretarias salen al paso y dicen que no va ofrecer entrevistas...a nadie.
Pido un vaso de ron aunque no me guste, necesito fuerzas para soportar toda esta escena.
Estoy cansada de pedir entrevistas, de escuchar lo mismo y solo quiero llegar a casa.
No puedo soportar que mi actor favorito es un borracho impertinente.
Busco otro vaso de ron.
Dos horas después llego a la casa cansada de tanta farsa.
Voy a la nevera en busca de un poco de agua y mi compañero de apartamento, un gay declarado sale del baño.
-¡Mawa! ¿A qué no adivinas? ¡Hoy me encontré a la Miss Venezuela en el restaurante!
Simulo una sonrisa.
-¡Qué bien!
-Entonces, le dije que yo quería ser Miss Venezuela y ella...¡Demasiado bella chama! Me dice que me va a presentar como si estuviera ¡MODELANDO!
-¡Qué chévere!
-Entonces yo le dije que me podía batir mejor que ella...y la Miss Venezuela me dice: y ahora con ustedes...¡Miss Venezuela 2016 es ANTONIO! Y yo salí y me batí ese pelo mejor que la Alicia Machado. ¿Lo puedes creer? ¡La actual Miss Venezuela me hizo modelar!
-¡Impresionante!
Me despido y me lanzo en la cama.
Demasiada farándula para un día.



viernes, 7 de octubre de 2016

Anatomía de un guayabo

-Chama lo primero es aceptar que vas a estar jodida por un buen rato. El tiempo de duración del dolor es proporcional a cuánto te entregaste a él, o a ella en este caso. Aunque te hayan montado los cachos hasta con tu mejor amiga vas a recordar los mínimos detalles cursis: que si aquella vez robó una cayena en una casa ajena y te la regaló, que otra vez agarró una piedra a la orilla de la playa y te metió la labia de que la conservaras porque era una fecha especial, o aquel día en el que convirtió un pedazo de papel en un anillo de compromiso. Vas a suspirar por esas veces, vas a buscar en tu cartera la bendita piedra, te pondrás ese anillito de papel y vas a llorar hasta que te duela el estómago. Entonces vas empezar a buscarla en las redes sociales, si tiene todo bloqueado, vas a crear perfiles falsos para ver si cae y te acepta, intentarás con alguno de sus amigos, y quizás, si tienes tan mala suerte, encontrarás una foto de tu ex con su nueva pareja. Otra vez a llorar, porque esa cara, ese nuevo amor es conocido, seguramente era esa amiga que solo era una nadie cuando ella te comentaba, "¡Si eres mal pensada amor! ¿Cómo vas a creer que me gusta con el cariño de hermana que le tengo?". Y en ese momento te va a entrar una arrechera y marcarás su número, y lo más seguro es que la primera vez te atienda y tú aproveches para insultar, para decirle mentirosa, traidora, infiel, monta cachos y cualquier otra cosa que se te ocurra, y te van a dejar hablando sola porque nadie se aguanta las verdades en la cara...además está con ella. Así que vas a volver a marcar su número y te van a desviar la llamada. No te vas a rendir tan fácilmente porque con unos cuantos palos encima te vas a sentir poderosa para marcar una tercera vez y una cuarta, y una quinta vez hasta que apaguen el teléfono. ¡Ah! ¿Te apagan el teléfono? Tú sabes que no le importas, así que le subirás el volumen a la música, una de esas terribles de despecho y vas a empezar a beber hasta que caigas en un coma por la borrachera, y otra vez a llorar porque recordarás como a ella le gustaba esa canción, como a ella le gustaba que le hicieras cariño...pero está con otra. Vas a volver a repetir su sonrisa tímida que tanto te gustaba...pero es otra quien lo disfruta.Tendrás esta mezcla de sentimientos entre amor y odio y no sabrás cómo lidiar con eso, así que vas y le escribes mensajes, de esos bipolares, locos sin pies ni cabeza, porque en uno dices que no soportas toda la traición pero que no puedes olvidarla. Le dirás también que ahora sí todo cuadra, que aquella vez en la que te dijo que iba a casa de su mamá fue a verse con ella, exigirás explicaciones, darás tú explicaciones ¿Por qué? Es que te sientes culpable, porque seguramente cuando te terminó no te echó la culpa de frente, pero te asomó la posibilidad. Así que darás unas idiotas explicaciones, la culparás y te culparás, le pedirás una oportunidad para verse aunque sea por última vez, y como la otra persona, escúchame bien, como tu ex tendrá curiosidad, o un sentimiento de culpa, o un ego del tamaño de Brasil aceptará el compromiso de verte. Ese día, aunque la cita sea a las 8:00 de la noche, te vas a despertar de madrugada pensando en qué vas a decir, en cómo vas a vestirte. ¿Sexy? ¿Recatada? ¿Con su ropa favorita? ¿Con TU ropa favorita pero no la de ella? ¿Te colocas perfume o no? ¿Qué le dices? Te comes las uñas, piensas una y otra vez lo que hablarán para no ser totalmente agresiva pero si firme, porque la verdad es que te mueres por una segunda oportunidad, pero no quieres mostrarte vulnerable o fácil, además...¡te hizo daño! Así que por fin se ven y te das cuenta que ni siquiera en esa ocasión llega temprano. Ella te abraza con cariño y tú vas a empezar a gaguear, y ella quizás empezará a decir que era lo mejor para las dos, que la relación no servía y que está dispuesta a ser tu amiga. ¿AMIGA? Lógicamente te molestarás y le dirás que que no, que tú todavía la deseas, en tu guion no estaba llorar pero vas a empezar a llorar y saldrá la versión patética que estabas evitando a toda costa, y en menos de lo que piensas, te encontrarás suplicando por una oportunidad, lo que quiere decir que tu dignidad la perderás completamente. Ella te sostendrá las manos, pondrá ojos de falso dolor y dirá que lo único que puede ofrecerte es su amistad, aunque ahora que te ve después de tanto tiempo estás más flaca, más linda y hueles bien. Si es una mala persona como llegaste a la conclusión en tus momentos lúcidos, te dirá que se acuesten otra vez, y si rescatas un poco de esa dignidad perdida dirás que no. Se despedirán, irás a una licorería, comprarás el alcohol que más acelere el despecho, llegarás a tu casa o visitarás a tus amigos y repetirás todo el ciclo una y otra vez, la piedra, los mensajes, las llamadas, la intensidad de rebobinar el pasado como una historia sin fin. Hasta que, escúchame bien, hasta que un día, quizás en unos meses, quizás en un año, te despertarás y no sentirás nada, no estará en tu mente y lo más probable es que cualquier día más tarde o más temprano te tropieces con ella y llegue a ti una revelación: no la amas, no la odias, no la extrañas, no la nada. Piensas que ni siquiera era tu tipo de mujer, nunca tuvo detalles que de verdad te llenaran y te reirás por dentro, y de seguro ella te invitará a un café y mentirás y dirás que sí, y se despedirán con un abrazo cálido, sincero, esa clase de detalles que viven dos personas que en una época ya muy lejana compartieron algo, y cuando te des la vuelta, ya ni te acordarás de la conversación...Ahora, después de escuchar todo esto...¿estás segura que te quieres enamorar y pasar por todo eso?

sábado, 24 de septiembre de 2016

Caos familiar

No podía creer que alguien pudiera morirse de amor como en las canciones de Amanda Miguel, pero mi tía era una experta en sufrimiento.
Podía escuchar sus canciones mil veces y lloraba como si el tipo estuviera a su lado, rompiendo sus ilusiones, matando su amor, aunque poco a poco me percaté que mi familia tiene un postgrado en drama.
Mi papá era el actor, pero mi familia monta unas escenas que dejarían pálida a Lupita Ferrer.
Debe ser por esto de criarse en la época en que las novelas dictaban la pauta de tu vida.
No puedes ser normal cuando consumes cinco culebrones al día, escuchas Amanda Miguel y Camilo Sesto en unos años en que ni te podías desahogar en Facebook.
En Ciudad Bolívar, donde nací, tienes asegurado al nacer el calor y el machismo, así que cuando tuve uso de razón me prometí visitar a mi familia una vez, o quizás dos veces al año.
Podía soportar el calor, pero la actitud de mis tíos de gallitos de pelea era demasiado para mi floreciente ideal feminista que alimentaba con las lecturas de Simone de Beauvoir y aderezaba con las historias eróticas de Anais Nin.
Inventaba mil y un excusas para no pisar Ciudad Bolívar, pero era inevitable no pasar el fin de año en la casa de mi abuela, con mi corte de tíos, primos, vecinos y otros desconocidos que siempre pasaban para echarse un palo de ron.
Mi sueño más recurrente era pararme frente a todos el 31 de diciembre, a cinco pa la doce, a nada del cañonazo y solicitar un brindis.
-Abuela, tíos, tías, primos, vecinos borrachos todos. Me encanta tenerlos aquí porque tengo un anuncio muy importante...No, no me voy casar...No, no estoy embarazada...Es para decirle que soy lesbiana...¡FELIZ AÑO!
No he tenido los ovarios para el anuncio, y quizás por ese motivo tenía dos años sin verlos.
Pero las desgracias siempre persiguen al inocente.
-Tu tía va a cumplir 50 años.
-Sí, ya la felicité.
-Tienen preparada una parrilla.
-¡Qué chévere!
-Todos quieren que vayas Mawa. Tienes mucho tiempo sin ver a tu familia.
Dudé.
Tenía menos de un minuto en crearme una excusa perfecta.
Piensa, piensa Mawa.
-¡Qué chéveve!
-Me gustaría que me acompañaras Mawa.
No tenía corazón para decirle que no a mi mamá, además ¿qué podía salir mal?
Las personas cambian, quizás ya no sean todos tan dramáticos, el machismo ya pasó de moda, quizás, quizás la del problema soy yo.
Tres horas después, en la fiesta, uno de mis tíos toma el micrófono.
La lengua trabada por media botella de ron.
-Y buenooooo...un saludo especiaaaal a mi sobrina bella, la licenciada Mawarí Basanta, la periodista de la farándulaaaa...Mawaaa, ven pa acá y hazme una entrevista.
Cincuenta personas entre conocidos y desconocidos me acribillan con la mirada.
Miro al piso, me hago la loca.
-Acércateeee y di unas palabras Mawa...¡Ella es tímida! Vamos a ver sobrina para cuando los muchachos, hay que sacarle cría a esa muchacha.
¿Será que puedo caminar hasta perderme en la noche?
Pienso que es mejor no prestarle atención y mirar a otro lado, pero en ese momento otro de mis tíos con media botella de güisqui entre pecho y espalda se sienta encima de la torta y luego cae de boca.
El caos.
Sale gritando todo el mundo, sangre en la mesa, llanto de niños, la esposa pidiendo el divorcio, mi tío preocupado por los mensajes sin borrar en su celular, mi abuela que lo guarda, la parrilla que se quema, el grupo de vallenato esperando el turno para un concierto, una tía vomitando en el baño, la cumpleañera que arregla lo que queda de torta, un desconocido roba la botella de ron.
Para tratar de no meterme en esta situación, me tiro en una cama para olvidarme de todo.
Alguien me toca la pierna.
-Dale la cama a tu tío.
-¡No! Ya me acosté aquí, que se vaya para otro lado.
-Él no está acostumbrado a dormir sin aire acondicionado.
-¿Y YO SI TENGO QUE DORMIR EN EL CALOR? ¡No puedo con esta preferencia con los hombres! ¡No puedo con esta familia! ¡No los soporto a ninguno! ¡Odio Ciudad Bolívar!
Al día siguiente, me despido de mi familia con una emoción propia de los presos cuando salen de la cárcel.
-¿Cuándo te vemos Mawita?
-Pronto, pronto.
-¿Este diciembre vas a venir?
-Vamos a ver.
-Prométeme que vas a estar...anda Mawita.
Piensa, piensa.
Menos de un minuto para analizar opciones: vivo lejos de la zona, no tengo dinero, no me dejan salir de mi trabajo, puede ser que me vaya del país.
Algo.
Cualquier cosa con tal de no pasar otra vez por lo mismo.
¿Qué diría Simone de Beauvoir?
Mi boca se movió sola.
-Sí abuela, se lo prometo. Nos vemos en diciembre.


sábado, 2 de julio de 2016

La casa del pecado (y II)

Esta sensación es agradable.
El alcohol corriendo por mis venas como una descarga para desinhibirme.
Es como un pinchazo en la punta de mi lengua.
-¡Esperen!
La morena, mi amor a primera vista, grita.
-¿Están seguros de lo que van a hacer?
El anfitrión, mi amigo gay, se detiene en seco.
Deja de mi pinchar mi lengua con una larga aguja.
¿Cómo llegamos aquí? Poco a poco se aclara mi mente.
En algún momento de la noche empezamos a hablar de sexo, nada difícil en esta fiesta.
La novia de la morena, habló sin parar de las virtudes de un piercing en la lengua y el sexo oral, mientras mostraba el suyo.
La conclusión era que ese pedazo de plástico en la lengua en combinación con buenos movimientos terminaban en explosivos orgasmos.
La información llegó hasta la parte menos racional de mi cabeza y decidí, con más de diez cervezas encima, que yo necesitaba un piercing.
Convencí a otro borracho sin práctica en esta delicada operación, para que, con un trago de ron, una aguja oxidada y un piercing viejo, me incluyera en esta moda.
Yo quería impresionar a esta desconocida, pero ahora ella me mira con cara de terror.
-¡Esto es una mala idea!
-¿Pol qué?
Pregunto todavía con la lengua afuera.
-Porque es mentira, no es tan bueno como dicen. Es molesto, a mí no me gusta.
Al instante, las ganas de tener un piercing se esfuman.
Pero mi amigo capta el interés.
-¡No quiero verte al lado de ella!
Cinco cervezas después cambio la música en un ambiente cargado de una energía poderosamente sexual.
Me acerco a la barra de la cocina, convertida en bar y ella está allí, inclinada mostrando escote.
Trato de no mirar, no hablar con ella.
-¿Me sirves un cóctel?
Dudo, pero me inclino también, a centímetros de su rostro.
-¿Qué deseas?
-Sexo en la playa.
-¿Cómo lo quieres?
-En Choroní.
Mi amigo llega como mi sombra.
-Mawa, toma la llave...Baja a buscar a un amigo que acaba de llegar con una caja de cerveza.
Maldigo mil y un veces la situación, el alcohol en mis venas, el destino que siempre coloca a las personas perfectas en el momento equivocado.
Al abrir la puerta, ella se acerca y me toca el brazo.
-Me tengo que ir, aprovecho y bajo contigo.
-¿Y tu novia?
-Está tirada en un mueble demasiado borracha.
Mi sombra se acerca.
-Bájala rápido. Te espero aquí.
El tiempo a solas se mide en solo seis pisos.
Pulso planta baja.
Las puertas del ascensor se cierran.
Nuestra timidez se duplica en el espejo, nuestros besos sin palabras se multiplican de un piso a otro.
Se abren las puertas y ella da un paso hacia la calle.
-No sé tu nombre, ¿me das tu número de teléfono?
-Mawa, eres periodista...sé que lo vas a averiguar.






 

lunes, 6 de junio de 2016

La casa del pecado (I)

-¡Bienvenida! Mawa, te compré las cervezas que te gustan.
-No quiero, me estoy desintoxicando.
-¿Y esa vaina?
-Estoy cumpliendo los pasos de Alcohólicos Anónimos sin ir a una reunión. Quiero evitarme la pena de pararme ante ellos y admitir que tengo un grave problema con la bebida.
-Una sola no hace daño.
-Tomo una y no paro.
-¡Eres tan divertida bebida!
-Las primeras diez, después no respondo de lo que hago. ¿Qué otra cosa tienes?
-Ummm, Vodka, ginebra, guarapita, ron, un dedo de güisqui,maría, polvo de ángel.
-Agua.
-¡Aburrida! Déjame ver si tengo, no prometo nada.
Venir a esta fiesta es una muy mala idea.
Esta casa es un imán para personajes llenos de vicios tan peligrosos como la cocaína, tan fuertes como el alcohol, tan sutiles como la marihuana y por supuesto, el sexo.
Todo en esta casa respira sexo.
Ahora que cumplo un mes sobria, me preocupa que las puertas estén tan abiertas para mí.
El dueño, un gay con tantas historias escabrosas que harían palidecer cualquier blog, me tiene una ardiente devoción.
Desde el primer momento nos reconocimos como iguales, quizás sea porque él suele ponerse mi ropa y travestirse para el deleite de los invitados.
En la fiesta está su abusivo novio.
Un tipo de estos que no admiten su homosexualidad, con esposa y un hijo, pero que practica con mi amigo algo que muy peculiar.
-Pensé que habían terminado.
-No, sabes que él me hace un fisting divino...¿Te acuerdas? Él me penetra con su...
-Sí, no me recuerdes. Los detalles son muy dolorosos.
Echo un vistazo por el lugar y pienso que habrá problemas.
No solo está un nutrido grupo de gays y lesbianas, los heterosexuales invitados están en las oscuras esquinas besándose como si no hubiese mañana.
La fiesta comenzó hace dos horas y ya podemos empezar a filmar una película pornográfica.
Mi vista se detiene en dos mujeres, hablan muy bajo alejadas de toda esta locura.
Intercambio miradas con una de ellas, una morena con escote que deja a la vista una piel hermosa.
Sus ojos negros me traspasan, me siento desnuda, transparente, sin ningún tipo de miedos.
Quiero que esa mirada me persiga por siempre.
El flechazo es inminente.
¡Así que esto es el amor a primera vista!
Me acerco a mi amigo.
-¿Quién es ella?
-¿Quién?
-¡Ella!
-¡Ah! Es la novia de mi mejor amiga Fabiola. ¿Por qué?
-Curiosidad.
-¡Mawa! ¡Mawa! Te voy a vigilar...Tienes novia. ¡Ni siquiera lo pienses!
-¡No estoy haciendo nada!
-Te vi los ojos. Tu novia no está aquí, pero te voy a estar vigilando.
Ante la amenaza me prometí no verla más en toda la noche, obligándome a ser una espectadora pasiva de la fiesta.
Sin una gota de alcohol todo me parece un caos.
Los baños no se desocupan porque las parejas entran y salen como si fuera un motel.
Voy a servirme un vaso de agua y un chico y una chica están apoyados en la nevera en una danza erótica preludio a un sexo oral.
Las luces se apagan.
Suena Joe Cocker, "You can leave your hat on".
Una chica bajita coloca una silla en medio de la sala y me señala con movimientos sensuales.
Miro a los lados.
-¡Dale Mawa! Te va a hacer un stripper.
-¿A mí?
-Sí, tiene toda la noche mirándote.
-¿A mí?
-¡Anda!
-¿Y mi novia?
-Yo no le voy a decir nada.
-¡Ah! ¿Esto sí no se lo vas a decir?
Ella me jala y de un empujón me sienta.
Puedo sentir como mis orejas se calientan de la pena.
Todos miran, o eso creo yo.
La desconocida empieza a restregarse entre mis piernas, se sienta frente a mí para oler mi cabello y mi cuello.
Trata de quitar un botón de mi camisa.
-No, no. Así estoy bien.
-¿Qué?
Sus manos bajan a mis senos.
Me quiero ir. Estoy incómoda.
Me levanto y estampo, como una dama, un beso en su mano.
Salgo sin dirección hacia una de las habitaciones, cuando abro la puerta, ella, la morena está acostada sola en la cama.
-¡Hola!
Tartamudeo.
-Ho...Ola.
-Mawa, ¿no?
Cierro la puerta, me acerco a mi amigo.
-No puedo más.
-¿Qué pasó?
-Destapa dos cervezas, las necesito.