sábado, 28 de octubre de 2017

Cerveza y confesiones (I)

-Querida, ¿Cuál es tu problema?
-Ninguno ¿por qué?
-Estás fumando más que una puta presa, con el perdón de las putas. Bebes como si fueras Amy Whitehouse días antes de morir y te hablo, te hablo y te hablo y como siempre me ignoras pero al menos antes disimulabas.
-Disculpa amigo, ¿qué me decías?
-Te hablaba de mi marido.
-¡Claro! De Héctor.
-Mawa, Héctor y yo terminamos hace N-U-E-V-E semanas.
-¡Verdad! Hablas de este chico, el albañil, este que, me perdonas mi amor pero tiene una pinta de malandro. ¡El maricolandro! Jajajaja.
-Ese es José y fue mi eterno amor de una noche. No me lo recuerdes que todavía me duele.
-¿Y la puta soy yo? ¡Qué fuerte!
-Anyway, ¡Not problem! I don´t want to talk to you. ¡Stop!
-Tu inglés me cautiva Shakira.
-¡Cuan cruel eres conmigo! ¿Qué te he hecho yo para merecer esto?
-No te pongas Corín Tellado que sabes muy bien que por mucho que nuestros comentarios sean homofóbicos, insensibles y crueles son parte de nuestro arte para burlarnos de nosotros mismos, y crear una coraza para que nadie más nos haga daño. Yo no soy así con nadie más excepto contigo, aunque debería serlo porque mientras más edad tengo más tonta, estúpida y llorona me pongo. Y disculpa que llore, estoy sensible...
-Darling, querida. No te pongas así...Ya llamo al mesonero para que quite los cuchillos porque estás a punto de cortarte las venas.
-¡Si eres tonto!
-¿Cómo se llama?
-¿Quién?
-¿Cómo que quién? Los últimos días lloras por dos cosas, cuando cobras la quincena o por alguna mujer. Como ya pasó el día de pago imagino que es la última razón.
-No me llamó el día de mi cumpleaños.
-¿Quién?
-Tú sabes quién.
-¡Madonna y Lady Gaga Santísima! Mi vida no estás ya en el 2012, esa relación pasó, esa mujer está con otra persona. Seguramente el día de tu cumpleaños estaba tirando con la otra y no se acordó y después no le importó llamarte, olvídate de ella que ella ya lo hizo. ¿Hasta cuando vas a seguir pensando que existe un futuro entre ustedes? ¿O que le importas?
-¡Te pasaste!
-....
-...
-Tienes razón Mawa. Lo siento. A pesar de lo pesado que puedo ser no me gusta verte llorar, o que te hagan daño, o que tú misma te hagas daño.
-¡Estos putos recuerdos!
-Bye, bye memories...
-Amigo, de verdad. Te voy a pagar unos cursitos online en inglés, no lo sigas intentando.
-¡Al menos te hice reír!
-¡Gafo!
-Para alegrarte más el momento te voy a comentar algo pero acércate para que nadie más escuche. Al lado de nosotras está una chica que no te quita la vista de encima. Te está devorando con la mirada, tiene cara de querer comerte completa con todo y ropa.
-¿Quién?
-La de franela roja.
-¿Eso no es un hombre?
-No niña...creo. ¡No! Es una mujer, fíjate que apenas se le notan los senos.
-Hay hombres que tienen senos.
-¡Es una mujer Mawa! Y te desea.
-Parece un hombre...
-¿Qué tienes contra los hombres darling?
-No tengo nada contra los hombres. Pero si una mujer se parece a un hombre o actúa como uno, ¡No me gustan! Porque soy lesbiana y me gustan las mujeres, no las mujeres que se parecen y actúan como un tipo. ¡Para eso estoy con un tipo!
-¡Qué homofóbica eres!
-¿A ti te gustan los hombres afeminados? ¿Esos que se sacan las cejas? ¿Los que actúan como una mujer? ¿Estarías con uno así?
-¡Dios me ampare! Sería como estar con mi hermana.
-¿Te das cuenta?
-Pero en las mujeres es diferente.
-No, no es diferente.
-¿No le darías ni una oportunidad?
-¡No! Me gustan las mujeres, no las camiones 350.
-Pero tú femenina, femenina, no eres. ¡No me escupas en la cara!
-Quizás no me ponga uñas acrílicas o tenga maquillaje hasta para dormir pero tampoco uso gorra, pantalones de hombres, botas puro coleo y no me agarro entre las piernas como si tuviera algo allí.
-Y yo que quería llevarte mañana a una disco gay pero van puras mujeres así...
-Gracias, pero no. Además mañana tengo una cita.
-¡MÁ-TA-ME! ¿Con quién?
-Un ex novio que me consiguió por Facebook y quedé con él para tomar algo.
-¿Un hombre? ¿Ex novio?
-Sí.
-No lo puedo creer. No te imagino con un hombre.
-Yo tampoco, pero fue hace como 20 años y le dije que iba a verlo.
-Ese te quiere coger.
-¡Ay por favor!
-¿Cómo vas a hacer?
-Solo vamos a hablar.
-¿Sabe que eres?
-No.
-¿Le vas a decir?
-Si me pregunta.
-Ese te quiere coger.
-Lo paro en seco y si me pregunta le digo, aunque me fastidiaría el típico interrogatorio.
-Déjame adivinar...
-¿En qué momento te diste cuenta que te gustaban las mujeres? ¡Pero si no pareces! ¿Eres el hombre o la mujer en la relación?. Pero si nunca has estado con un tipo ¿cómo sabes que no te gusta? ¿Qué hacen dos mujeres juntas? Y bla, bla, bla...
-Menos mal que estás preparada...
-¿Algún consejo amigo para mi cita de mañana?
-Lleva condones.
-Te estoy pidiendo un consejo en serio.
-Y lubricante.
-¡Todo es una broma para ti!
-Te va a doler.
-¡Idiota! Solo es un ex novio que quiere tomar un café.
-Los hombres solo quieren sexo. Te lo digo por experiencia.
-¡Solo quiere un café!
-Mawa, la tipa de rojo se acerca a la mesa.
-¡Chamo! La cuenta por favor...












jueves, 26 de octubre de 2017

Delirio

-¿Qué llevas puesto?
Un susurro que se transforma en gemido.
Su mano izquierda explora con lenta timidez dentro de mi pantalón, atrapando con su dedo índice y pulgar la mínima liga de mi hilo.
Muerde y humedece mi labio inferior impidiendo cualquier respuesta.
Repite la pregunta apretando sus labios contra los míos.
-Llevo un pica queso.
Abre completamente los ojos.
-¿Qué?
Me echo a reír.
-Es que el hilo es tan fino que se parece a lo que usan los queseros en Upata, que en vez de usar cuchillos, pican el queso con...
-Ya se Mawa, pero...¡Olvídalo!
Da una vuelta y se sienta encima de mí.
De un rápido movimiento, se quita la liga que ata su cabello y este cae como una cascada erótica sobre su piel desnuda. A contraluz, su silueta es tan sutil como un poema de Neruda,
Comba del vientre, escondida/ y abierta como una fruta/ o una herida/ Dulce rodilla desnuda/ apretada en mis rodillas/ dulce rodilla desnuda/ Enredadera de pelo/ entre la oferta redonda/ de los senos / Huella que dura en el lecho/ huella dormida en el alma/ palabras locas.
Sin luz, mis manos deseosas buscan en la curvatura de su cadera ese lunar triangular que tanto he querido besar.
Ella aparta la búsqueda con un manotazo.
Mete sus dos manos ardientes por debajo de mi camisa.
Río otra vez.
-¿Qué pasa?
-Me haces cosquillas.
-Ok, ya sé que no te puedo tocar.
-Sí, por favor tócame, solo que no por los costados.
Coloca mis dos brazos por encima de mi cabeza.
Me siento frágil, partida, inocente, llena de un terror inmenso que me grita una y otra vez que me estoy enamorando mientras ella pega su pecho desnudo a mi cuerpo, mientras su boca busca mi cuello para dejar plantada una mina de pequeños besos para luego desactivarla con grandes lamidas.
Mi espalda se encorva, mi mente se pierde, ella muerde sin fuerza mi mentón, se acerca a mi oído, deja caer un par de palabras sin sentido y empieza a moverse con exquisita experiencia.
Delirio.
Escucho un ruido, o creo escuchar algo.
-¿Tu novio a que hora llega?
Ella se paraliza, siento como su cuerpo se eriza como una gata a punto de saltar con las garras preparadas.
Mira con furia.
-¿QUÉ COÑO TE PASA MAWA?
-Nada, es que...
-Desde que empezamos andas con una mierda que no entiendo, que si pica queso, que si te dan cosquillas, ¡y ahora me recuerdas a mi novio? ¿No quieres hacerlo?
-¡Claro que quiero!
-No parece...
-Es que escuché un ruido abajo y pensé que él había llegado.
-¿Y crees que este es el mejor momento para recordar a mi novio?
No.
No es el mejor momento para recordar a su novio, no es el mejor momento para un ataque de celos, no es la mejor hora para decir que estoy perdidamente enamorada de ella, o que en este preciso minuto tengo un arranque de pudor femenino y no quiero que esto se convierta solo en un polvo de mediodía, aprovechando la hora de almuerzo del trabajo.
Me siento como su experimento para cubrir esas aburridas horas, para darle un respiro a su monótona relación heterosexual y lucho con todas mis armas para que me importe poco la situación y aprovechar este revolcón, este tire, este como sea que se llame menos hacer el amor y comportarme como un hombre.
Pero no puedo.
Con ella no puedo.
Su malvada insistencia, su constante búsqueda sin temor, su expresiva sonrisa, sus chistes tontos, sus ojos tan llenos de miel, su amor por Neruda, su terrible gusto musical, nuestras diferencias, nuestras ridículas coincidencias, su estúpido lunar que una vez observé sin querer, su eterna voz de madrugada.
Con ella no puedo.
Pero un día, cuando ya estaba atrapada en esta telaraña quise saber lo que pensaba de un hipotético futuro juntas.
Aproveché su borrachera.
-¿Tú estarías con una mujer?
Sacó la lengua traviesa.
-¿Qué crees?
-Lo que quiero decir es que si estarías con una mujer con todo incluido, construir una vida con una mujer con un perrito, con una casa, una relación estable.
Midió sus palabras, pero disparó sin piedad.
-¡No! No puedo hacerle eso a mis padres. No me veo haciendo una vida con una mujer.
Quise llorar, chillar, escapar pero estaba enredada en una telaraña.
Hasta que llegamos a este mediodía y ella me mira con furia.
-¿Y crees que este es el mejor momento para recordar a mi novio?
-No, no es el mejor momento.
-Entonces ¿qué te pasa? ¿qué escuchaste?
-Nada, solo son...delirios.











viernes, 22 de septiembre de 2017

Mi cruz y mi calvario

Era inaceptable publicar la frase completa que retumbó en mis oidos como una ametralladora.
Si desean lo podemos llamar autocensura pero cuando mi amigo me la dijo, así como es él, descarado, con su amaneramiento incriminatorio, sin una pizca de brutal ironía y sin pensar en las posibles consecuencias que podría empañar nuestra díscola amistad, mi mente envió un mensaje directo a la punta de mi lengua pero la amarré con un mordisco.
-¡Este si es coño e madre!
Ese día no pude dormir por estar acorralando en mi mente esa frase punzante que pinchaba una y otra vez, pero cometí un error de principiante rencor porque no analizaba el trasfondo de sus palabras, al contrario, carcomía las horas buscando una esteril venganza plagada de epítetos que rozaran la grosería pero sin mancillar.
Quitarme los guantes y con elegancia pegar dos cachetadas estilo renacentista. ¡No me iba a rebajar a su vulgar léxico! Con ese pusilánime, tiromato, ese estólido, ese insulso, ese copófrago...¡Coño ese marico!
Me detuve un instante al sentir la intensidad del último insulto, no era necesario caer en este ingrato canibalismo homofóbico.
A las 3:00 de la mañana me levanté a montar un café y fumar un cigarro, porque no hay mejor manera de espantar los malos pensamientos que sumergirse en los habituales vicios.
¿Por qué seguía a esa hora alimentado la desazón que produjo su sentencia? En lo más profundo sabía el por qué, aunque entretenía la verdad buscando el qué, quién, el cómo, cuándo y el dónde.
Si lo que mi amigo me dio a entender tenía relación con mi oficio de periodista, lo menos que debía hacer era autopreguntarme esa simple fórmula que compone una noticia, pero el ser humano es completamente inutil y poco objetivo cuando le toca hablar de sí mismo.
¿Qué dijo mi amigo? Me lanzó una primicia personal, le dio un tubazo a mi propia vida que me estalló en la cara sin necesidad de confirmar alguna fuente, "Mawa, lo que pasa es que cualquiera que sepa conectar bien un sujeto, un verbo y un predicado, tú inmediatamente le abres las piernas".
Después de muchas horas de insomnio, de inventarme cualquier cantidad de dolorosa verborrea linguística, de sentirme mínima y poca cosa, llegué a una conclusión en medio de un estallido de risa madrugadora.
-¡Este coño e madre cómo me conoce!
Él, es uno de mis amigos que todavía me recuerda con inmeso y obstinado placer, aquella vez cuando salí con una periodista especialista en crónicas policiales con exquisita ortografía y un diplomado en metáforas.
Ese cuento empezó con un amor a primera vista a las páginas de un periódico rival y terminó de la peor manera posible: de tanto escribir sobre muertos, asesinatos y ahogados, me convertí de un plumazo en la víctima perfecta de su escena del crimen.
Han pasado más de seis años de ese atroz suceso y mis amigos siguen sacando en cada una de las reuniones los mismos chistes sobre ese hecho, con las repetitivas dos preguntas.
-Mawa, pero ¿qué te pasó? ¿En qué pensabas?
-¡Ay no sé, escribía bien!
Ese ay no sé escribía bien ha sido mi cruz y mi calvario.
Yo he tenido la suerte de conocer a ingenieras quienes matemáticamente poco llegan a equivocarse, a diseñadoras gráficas proyectadas a un gran futuro, a administradoras con más saldos a favor que en contra, a vendedoras con buena labia y a otras sin oficio conocido.
Pero, no puedo parar la rotativa ni me quito el periódico de la cabeza como me dijo mi amigo y siempre encuentro sin buscar, aquel tono seductor que pide libertad de expresión, aquella pose imparcial, esa verdad sin derecho a réplica, que me llama, me pide y me implora conocer si de verdad en el amor no tergiversa los hechos.
-¿Qué te parece?
-¿De verdad vas a escribir en tu blog esa cursilería de que...si en el amor...?
-...Si en verdad en el amor no tergivesa los hechos.
-Darling, ¡Darling! ¡No tienes remedio!
-Te estoy dando la razón ¡Ah! Y también hablo de ti.
-¿Mal?
-¡Eh!...No, no en general.
-¿Qué dijiste de mí? ¡Dime! Me encanta cuando hablas de mí en tu blog.
-Bueno, si quieres la verdad escribo que eres un pusilánime.
-¿Ah?
-Busca un diccionario...
-¡Ay si! ¡La intelectual!
-Es una broma, no lo digo en serio.
-Yo seré un pusieso mi amor, pero tú saliste con aquella...¡Uy no! ¡Con aquella!
-¿Vas a seguir con eso?
-¿Qué te pasoooo?
-Sabía escribir.







viernes, 15 de septiembre de 2017

Juegos de papá y mamá

-Quisiera tomarme una pastilla...
-¿Te sientes mal Mawa? ¿Qué tienes?
-¡No! Una pastilla para dejar de ser tan lesbiana, o dejar de serlo completamente.
-¡Ya vienes tú con el mismo cuento! ¡Asume tu peo!
-Mi amor, yo asumí mi peo desde sexto grado cuando todo el salón se enteró que le había escrito a la reina de la escuela que la amaba.
-¡Qué bochorno! Disculpa que me ría, ¿y qué pasó?
-La maestra trató de enderezar el entuerto lésbico, les dijo a todos que era un te amo de amigas...pero ¡No! Eso era un te amo, te amo tipo quiero jugar papá y mamá contigo.
-Y tú serías el papá por supuesto...
-Ja ja ¡Gracioso el niño!
-¿Jugaste papá y mamá con niñas?
-¡Si eres chismoso!
-Curiosidad morbosa darling
-¡Peor!
-¿Jugaste o no jugaste?
-Por supuesto que jugué...
-¿Y eras el papá verdad?
-...
-¡Tu cara lo dijo todo!
-Cero chalequeo ¿Cómo sabías que era el papá?
-Por tu cara de activa no es mi amor porque tienes una pinta de pasiva...
-No era eso. Yo era la niña que desde siempre lo supo y se supone que los hombres son los que toman las decisiones, los que mandan y todo este rollo machista implícito. Estas niñas así como yo, eramos unas inexpertas pero yo era la que más quería, así que tenía que llevar las riendas.
-¿Y entonces?
-...Entonces en este juego de roles, yo llegaba de trabajar, la mamá siempre estaba en casa atendiendo el hogar, preparando la comida, ¿te das cuenta que desde pequeñas nos meten eso en la cabeza? Por eso yo tuve mi época de feminazi en la universidad. Me rebelé contra una sociedad patriarcal, falócrata, leía sin descanso a Simone de Beauvoir, me comí todos los libros de Anais Nin que para el mundo era una gran puta y para mí era, ¡No! sigue siendo la mujer más arrecha de este planeta que se acostaba con hombres y mujeres sin remordimientos, y te hablo que eran los años 50, 60. Me metí en un grupo de teatro que se llamaba o se llama 8 de Marzo,cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer y me empezó a llamar la atención las mujeres que no se depilaban las piernas...
-Darling párate ahí que me estoy durmiendo...No entiendo nada de la Bovier esa, ni el feminismo y mucho menos quiero detalles de tu época con mujeres peludas...No te me desvíes del tema cariño. ¿Qué le hacías a estas criaturas?
-¡No lo digas así que yo no soy ninguna pedófila! Tanto ellas como yo debíamos estar por los...¿ocho años? Más o menos esa edad.
-¡OCHO AÑOS! ¡Madonna y Lady Gaga Purísima! Y dicen que los niños de ahora son terribles...
-Eran cosas inocentes...
-Define inocente cariño...¿Se tocaban por encima del pañal? ¿Compartían el chupón?
-¡Gafo! Inocente son unos besos torpes chocando dientes y una agarradita por encima de la ropa.
-¿Y cuántas veces pasó?
-Con una en especial, varias veces.
-Es que en ese pueblo donde vivías cariño me imagino que no sabían lo que era un televisor o Disney Channel.
-A veces me pregunto por qué eres mi amigo.
-Porque te hago reír lencha
-¡No! Debe ser otra cosa...
-Y con esta amiga que jugabas ¿qué pasó con ella?
-Se casó y creo que tiene como tres hijos...
-¿Ninguno es tuyo? Jajajajaj
-¿Cómo llegamos a este tema?
-A ver, te dije que eras pasiva...No, no era eso. ¡Ah ya! La pastillita que te quieres tomar, esa que no existe...
-Exacto. Mira a tu izquierda disimuladamente.
-Ajá...
-Pero puedes voltear como un hombre y quedaría mejor...
-Ummm, ¡Vengativa! Ajá, ya estoy viendo...
-Me gusta ella...
-¿La niña que está con la pareja?
-¡No juegues con eso! Te dije algo muy serio.
-Disculpa, es que no podía dejar pasar la oportunidad. Ajá, te gusta la chica de rulos.
-Me vuelve loca.
-¿Qué tiene que ver la pastilla con ella?
-Que es hetero, que no puede ser que tenga esta pared difícil de escalar. No puedo competir con un hombre.
-¿La conoces?
-Sí, es periodista.
-¡Ay no cariño! Cancela esa rotativa, quítate el periódico de la cabeza. ¡Mawa! No puede ser que tengas debilidad por las periodistas. Mi amor, ves una periodista y te excitas como si fuera un tubazo. ¡Una gente que siempre anda pelando bolas! ¿Con cuántas periodistas has salido en tu vida?
-Perdí la cuenta...
-¿Y qué has sacado de eso? ¡Nada! Porque las periodistas son unas locas, así como tú. Una gente que solo está pendiente de una nota de prensa, de un entrevistado. No, no.
-Desde siempre la he admirado.
-Mi vida realmente contigo la gente sale barata, ni flores, ni chocolate te gustan, con tal de que conecten bien un sujeto, un verbo y un predicado ¡Te vuelves loca!
-¡Chico! Ya sé por qué eres mi amigo. ¡No me había fijado en eso! ¡Fácilmente me lees!
-Eres tan fácil de leer como un libro de Paulo Coelho.
-¡Ah! ¿Pero a Coelho si lo conoces?
-¡Como todo el mundo Mawa! Tú eres la única que lee a Boveer esa.
-¡Viene para acá!
-¡Disimula!
-¡Mawa! ¿Cómo estás? Tanto tiempo sin verte...
-¡Sí verdad! ¿Qué es de tu vida?
-Estoy escribiendo para una revista de investigación.
-Te he leído. Me parece maravilloso lo que escribes.
-¡Gracias! Me da hasta pena que me digas eso. Yo quiero leer algo tuyo, ¿dónde puedo buscarte? Me encanta como escribes...
-¡Ella tiene un blog!
-¿Ah si? No sabía ¿Cómo se llama?
-Lo tengo abandonado, no le hagas caso. Te presento a un amigo...
-Mucho gusto.
-Igualmente...
-Mawa anota mi número para tomarnos un café un día de estos, y me pasas la dirección de tu blog. Me encantaría leerlo.
-Por supuesto. Sería genial tomarnos algo.
-¿De qué trata el blog?
-Ah...ummmm...Cosas personales, tonterías sin importancia.
-Igual sería buenísimo leerlo y verte para tomarnos algo.
-Claro, te escribo...
-Un placer verte...
-Igual...
-¿Ya te calmaste? ¿Estás mojada?
-¡Eres de lo último! ¿Por qué mencionaste el blog?
-Sería divertido que lo leyera y ver su cara...
-¡No!
-¿Por qué no quieres que se entere?
-Me da pena, es mi crush. Si se entera quizás no se quiera tomar un café conmigo...
-O quizás quiera conocerte mucho más....
-¿Tú crees?
-Mi amor con esa pinta de hetero que tiene no creo...
-Lo mismo pienso...
-Y si pudieras jugar papá y mamá con ella ¿qué rol serías tú?
-¡Sádico!
-Dime...¿Serías el papá verdad?
-....
-¡Lo sabía!







viernes, 12 de mayo de 2017

Habitación 666

Me acomodo una vez más en el inmenso sofá, mientras trato de entender lo que él me dice desde la cocina de su apartamento.
-Disculpa no escucho...
-¿Cómo te gusta el café?
-Como quieras...
-¿Fuerte? ¿Guayoyo? ¿Con azúcar?
-Guayoyo...con azúcar preferiblemente...¿Tienes azúcar?
-¡Claro! ¿Por qué no tendría? 
Abro la boca para explicarle que en el país hay una grave crisis que no te permite conseguir alimentos indispensables, medicinas, productos de higiene personal pero decido callarme, no quiero sonar como una página de un periódico o entrar en una conversación política.
Me levanto para echar un vistazo por el balcón que ofrece una vista espectacular de 180 grados de Caracas.
Una nube de caos se asoma muy lejos del edificio, ruido de sirenas, bocinas de carros, mucha gente caminando en la calle.
Caracas es un perfecto desastre pero ahora, en este apartamento, me siento como en otro mundo.
Al llegar a la entrevista tuve que pasar a través de tres puestos de seguridad y cuando al fin pude traspasar la frontera de seguridad, un espectacular jardín me dio la bienvenida, estatuas de mármol sólido, vecinos que no te miran a la cara y se reservan los buenos días, un ascensor que llega directo a los apartamentos.
No puedo dejar de comparar mi habitación en alquiler a muchos kilómetros de aquí con este panorama.
Yo también tengo una vista privilegiada a mi calle que he bautizado como la 666, porque a diferencia de esta lujosa urbanización donde, al parecer, todos los balcones reservaron una vista hacia El Ávila, la vista que tengo desde mi ventana da directo a un vendedor de drogas, directo a César.
No sé si César vende maría, piedra, éxtasis o coca pero sé que está disponible las 24 horas en un rancho de dos plantas que está en la esquina del barrio, muchas veces he escuchado como a las tres de la mañana tocan a su puerta, están menos de un minuto y se van.
También he visto a César arrodillado, en la acera, en plena calle, friendo sin aceite un par de sardinas.
-¿Sabes que no entiendo?
Me interrumpe él desde la cocina.
-¿Qué cosa?
-La manía de la gente por el puto café.
Mi desconcierto se nota.
-El café es una droga, no entiendo a la gente que no puede estar sin tomar café, esa gente que siempre lo pide.
Me siento aludida, siento que es una especie de ataque, también empiezo a notar que no soporto a este productor, escritor, intelectual, director y todos los cargos que se atribuye.
Sonrío muy despacio, cambio de tema.
-Tienes una vista muy hermosa.
-La mejor de Caracas, ¿has visto otra así? Si la has visto dime para comprar ese apartamento.
Dejo de escucharlo.
Desde mi habitación, cuando estoy cansada del trabajo, prendo un cigarro y miro a la calle.
Todos los fines de semana, una familia organiza una parrilla en la calle y siempre, siempre, termina la reunión en problemas, gritos, insultos, amenazas.
Si no son ellos, la pelea es entre una mujer que es muda y su marido, o son los gritos de las víctimas de algún robo, o un hombre que ha perdido en una pelea y que no se le ocurre otra cosa que gritar en plena madrugada que ha perdido los dientes y jura venganza, o son los tiros a lo lejos, y no tan lejos.
La vecina que no solo te dice buenos días, sino que sabe qué has hecho ese día y los anteriores.
Él habla a lo lejos, llega con una taza humeante.
-¿Sabes qué pasa? Que en mi última película tuve que pagar un dineral solamente en café, porque me dijeron que si no había café, no se hace una película.
-Entiendo, la última vez que fui a una filmación para escribir una nota, el equipo técnico se tomó ocho litros de café en un día.
-Por eso ODIO a la gente que toma café.
Me quedo con la taza en la mano a mitad de camino, sin saber si debo tomar o no.
Sin saber si debo decirle que es un idiota o no.
Sin saber si irme o permanecer así, con la taza a mitad de camino.
Decido tomar un poco.
-Quedamos en mi película ¿no?
-Sí.
-Yo no solo fui el productor, fui el que puso el dinero, el que hizo todo.
Me atrevo a preparar una venganza.
-¿Pusiste los 40.000 dólares?
-¡Fueron más! ¡MUCHOS MÁS!
Sonrisa arrogante.
-¡Qué raro! Tengo en mis apuntes que solo te contrataron como productor, que el dinero fue una combinación entre el Estado venezolano y empresas privadas.
-Bueno...sí, ellos pusieron el dinero pero YO manejé el dinero.
-Pero no salieron de tu cuenta esos dólares...
-Chama, pero...¿cómo te explico? En esa producción no se hacía nada sin MI decisión, no se compraba ni una batería sin MI consentimiento.
-Pero no era tu dinero...
-No, pero YO era un DIOS.
Me quemo la lengua con el trago que se queda en la boca.
-¿Me vas a tomar las fotos?
-Sí, claro. Estaba pensando en el sofá.
-No, no. En el balcón que tiene una vista a El Ávila.
-Claro, como quieras.
-Es que así YO me veo imponente, es como si El Ávila me mirara a MÍ. ¿No te parece?
Mientras tomo las fotos me pregunto.
¿Cuál es la verdadera habitación 666? ¿La mía? 
¿O la de él?



Anatomía de un guayabo (y II)

-No quiero que me malinterpretes. Te pregunté en esa oportunidad si a pesar de conocer todos los ciclos por los que tienes que pasar, desde el momento en que sabes que te enamoraste, hasta el día en que te das cuenta que todo termina, y entras en ese maluco guayabo querías, aún así, a pesar de todo el lío...¿enamorarte? Lo digo porque sin duda, no puedo negarlo, ¡Vale la pena! Sí, sí, no creas que estoy loca. Chama, lo mejor del final, no es que quiera insistir en este sentimiento pesimista, pero lo mejor del final es terminar bien con tu ex. No, creas, pasa mucho y no es malo. O en un caso hipotético al menos no quedar con un sentimiento de odio porque si se da ese caso, quedar herida de rencores, tú serías la perdedora ¿Y no queremos perder verdad? En mi caso, mi última ex me montó tantos los cuernos, que ese debe ser el motivo por el que ahora se me cae más el cabello...¡No te rías! ¡Es verdad! Aquello fue una carnicería del engaño, lo mínimo que ella se merecía de mi parte era que la escupiera en la cara, o bueno, no nos pongamos tan extremos...que cruzara la calle al verla, negarle el saludo, borrarla de las redes sociales pero ¡No! Fíjate que hasta le regalo un "me gusta" todo el tiempo que cuelga una foto con su novia en las redes sociales. Y no lo hago por hipócrita, me parece que se ven bellas juntas, digamos que es eso que llaman crecer, madurar, avanzar, no guardar rencores, toda esa paja que al final tiene un significado. No sé si es el caso de ella pero muchas ex después que te terminan, pero en especial si tú la terminas a ellas tienden a crearse un mundo idílico lejos de ti. Son más felices, conocen a alguien y lo aman con locura, si nunca se tomaron fotos contigo, ahora con la nueva si tiene miles con ellas y de paso, las comparten. Digamos que hacen todo lo posible para mandar un mensaje..."gracias por dejarme o después que te dejé estoy mejor sin ti". Tú a esas mujeres les regala un me gusta inmenso, para que dejes el mensaje claro, no me importa tu vida, no me interesa que ahora seas feliz...yo también lo soy. Y fíjate que soy de tan de avanzada, tan de este siglo, tan de la generación millennials, que hasta te dejo una carita feliz. Ese no sentir nada por una antigua pareja es poder puro, es una suave sensación en forma de latido que te recorre el cuerpo ¡Derrotaste el guayabo! ¡Eres una mujer fuerte! En ese momento chama, sabes que en esa batalla de David contra Goliat derrotaste a la bestia, porque vivir con este montón de recuerdos corroe más que la sal, y de alguna forma sentirte libre, sin ataduras, sin rencores, eso es como...como un último orgasmo que te ofrece esa persona, el último polvo como la canción de Caramelos de Cianuro, y por todo esto, ¿vale la pena enamorarse? Una y mil veces, y más yo que soy una masoquista...¿Pedimos la cuenta?

sábado, 19 de noviembre de 2016

Simón Díaz con alusinógenos

Debajo de mis pies
cristales molidos.
Mis cortos pasos
agrietan 
los rectángulos de vidrios
que apuran para tragarme
a un vacío inexplicable.
A mi alrededor
una sincronía de puertas 
que bailan
burlándose de mi destino.
Sé a dónde voy
pero no encuentro la salida.
Todo da vueltas
y vueltas y vueltas.
Suena el ¡crac! líquido del
único sostén entre el piso
y mi peso.
Me arrodillo ante lo inevitable.
Voy a morir,
caeré como un juguete roto.
Río para que los demás escuchen
a lo lejos
el eco de mis sombras.
Seré de una vez por todas 
mi pasado y mi presente.
Me liberaré de mi tortura,
este es el final que he buscado
siempre.
Caigo, caigo profundo en la letanía
de un vacío.
Por fin volaré.
-¿Qué coño te pasa Mawa?
Mónica me observa con una carcajada clavada en la garganta.
Es una gigante, una mujer con cuatro grandes extensiones simulando unos brazos gelatinosos.
-Busco el baño...
-¿Y qué coño haces arrodillada en el piso?
-¡No te muevas que se va caer!
No me escucha.
Da pasos de gigante que retumban
en toda la casa.
Amplifica mi miedo.
No sé si pueda ir con ella
hasta los confines de mi infierno.
Quizás me pueda aferrar a su
cuerpo gelatinoso,
sus tentáculos podrían 
ser el salvavidas para aferrarme 
a una nueva realidad.
-¿QUÉ COÑO HABLAS MAWA?
-¡No des un paso más Mónica! ¡Vamos a caer en el submundo del olvido!
-¡MIERDA! ¡HAS FUMADO DEMASIADO! JAJAJAJA. Chama, yo fumé lo mismo pero tú JAJAJAJA...estás volando. ¡QUÉ ARRECHO!
Ella es un pulpo,
su abrazo genera una succión
opresiva.
Ya lo sé.
Mónica es mi enemiga,
quiere enterrarme en la habitación
solitaria de mi vida.
Me dirige sin compasión
al lecho vomitivo de mi destino.
Es un espectro del mal.
Quiero desplegar mis alas
y volar lejos de ella
-¡VOMITA!
-¡No quiero vomitar Mónica!
-¡Estás demasiado drogada Mawa!
Mis pensamientos escapan por mi boca.
Soy consciente de mi lengua viscosa
de líquidos fluorescentes.
Mis dientes rechinan temor.
Mis papilas gustativas saborean 
las desdichas,
son amargas sin ella
dulces sin ella.
Expulso mis pecados,
quiero ser pecadora.
Soy pecadora,
a nadie le importará 
si en este momento desaparezco 
de este mundo.
Cierro los ojos,
todo es blanco para mí
en este mundo tan oscuro.
Vuelo
al fin.
Media hora después salgo del baño.
-¿Pueden colocar Simón Díaz?
-Mawa, no tengo Simón Díaz.
-Yo sí, en mi Iphone....¿Dónde está?
-No sé, fumaste demasiado. Quizás en tus delirios se te cayó en el vuelo jajajajaj.
-¡Aquí está!
El apartamento se llena con la Tonada de luna llena.
Canto.
-La luna me está mirando yo no sé lo qué me ve, yo tengo la ropa limpia ayer tarde la lavé...la luna me está mirando yo no sé lo qué me ve...yo tengo la ropa limpia...¿Saben que lo significa eso?
-¡No!
-Tener la ropa limpia es entrar puro a una nueva relación, dejar el pasado atrás.
-Ujummm...
-Simón Díaz me está diciendo, a mí, que deje atrás mi pasado con Alejandra y me abra a otras relaciones.
-Yo creo que habla de una mujer embarazada, por lo de luna menguante...
-No, no...quiere decir que uno debe dejar atrás a su ex antes de entrar a una relación. ¿Qué arrecho Simón Díaz verdad? Con su canción me envió ese mensaje...
Repito la canción.
La luna sale limpia,
pero está llena
como los días contigo,
como los días sin ti.
El vacío se estrecha 
con el recuerdo.
Ya no hay cristales molidos
solo esta sensación gelatinosa 
de los recuerdos.
Ahora soy yo la gigante,
tengo el poder del olvido.
Vuelo alto.
Al despegar logro escuchar
una voz hueca tratando de 
sostenerme.
-No le pasen el joint a Mawa