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Entradas

La mujer barbuda del circo

 Me siento como la mujer barbuda del circo, como el bebé nacido con un rabo de cerdo en el libro Cien años de Soledad de García Márquez, como Julia Roberts en la película Mujer Bonita cuando va a comprar vestida de puta a un local de alta costura, y la vendedora la mira de arriba a abajo. Una freak, una rareza, una mujer fuera de lugar en medio de esta reunión con las máximas locutoras de Puerto Ordaz.  A pesar de ser las 5:00 de la tarde, un opresivo calor en el Centro Ítalo Venezolano de Guayana derrite rápidamente el hielo de mi bebida cara y terriblemente dulce, que decidí pedir solo por seguir la manada. La verdad, ahora mismo deseo una cerveza fría, un porro y una soga para ahorcarme, en ese orden. Estoy frente a la crema de la crema en la locución de la zona, debatiendo sobre un calendario a beneficio del cáncer de mama. La idea me pareció genial cuando llegó en forma de llamado telefónico.  Tengo un programa de radio en la mañana donde no gano nada de dinero, un ...

Una señal del destino (y II)

 ¿Cómo es que sigue la canción de Fonsi? Este silencio esconde demasiadas palabras. Silencio. -¿Julia? ¿Mawa? ¡Abran la puerta! Le tapo la boca a Julia en un intento inocente de tratar, con esa acción, retroceder el tiempo y salir de este encierro en un baño público de un club campestre de Maracay.  A veces los problemas me buscan con gran saña sin yo haberles hecho nada.  Le señalo a Julia con mi dedo índice en mi boca que se calle, con la otra mano le tapo la boca pero ella empieza a lamerla. ¡COÑO, Coño, coño! -¿MAWARÍ? -Voy Voy. ¿A dónde voy? ¿Qué clase de respuesta es esa? Quizás, cuando me decida abrir la puerta, podría pensar en otra mejor, algo así como, "No es lo que estás pensando", pero lo descarto. Salir con un lugar común no es la mejor manera de solucionar este malentendido, porque básicamente todo esta situación está mal, muy mal.  Empiezo a mover el pasador de la puerta tan en cámara lenta, como si estuviera desactivando una bomba de tiempo a punto de...

Una señal del destino (I)

Les juro que si canta una vez más empezaré a gritar. Puedo jurar, que si llega a acercarse un poco más para besarme como es su intención, o para tocarme como señalan sus ganas, voy a fingir un desmayo.  Les puedo jurar que yo jamás alenté, propicié, animé, avivé -ustedes busquen los sinónimos que quieran- pero jamás hice algo para estar en esta situación tan bochornosa, atrapada en el cubículo de un baño público sin poder moverme, mientras la hermana de una compañera de trabajo me tiene acorralada dedicándome una canción. - Yo no me doy por vencida ...te recuerdo que tu hermana y mi novia están afuera...y o quiero un mundo contigo ...y estamos tardando mucho... juro que vale la pena ...juro que voy a gritar si no me dejas salir de acá... esperar, esperar y esperar un suspiro ... (Suspiro) La cantante aficionada se llama Julia, pero yo le digo Selma porque es la copia exacta de la hermana de Marge Simpson.  A Selma no parece importarle que fuera de este baño fétido ...

Olor a macho

No recuerdo cómo la conocí. Pero lo más seguro es haberme tropezado con su perfil en Badoo. Badoo, esa red social para citas bautizada por mí en algún momento como "el museo del horror", por la cantidad de gente desesperada, insana y ninfómana, aglomerada en un solo espacio virtual. No crean que me estoy escapando de mis responsabilidades, si estuve allí, tan cuerda no estaba. Si mi memoria no falla, pude conectar con tres mujeres. Una de ellas fue la peor cita de mi vida: me invitó a casa de sus amigos para darle celos a su ex. Con la segunda tuve una relación no mayor de cinco meses que no llegó a buen término, porque nunca encontramos temas comunes de conversación. Pero la tercera, la tercera parecía diferente. Era una chica diez años menor que yo, con negocio, casa y carro propio. Cuando me comentó que era independiente a los 25 años de edad, no le creí ni un poco. Estaba acostumbrada a los perfiles falsos creados en las redes sociales, las mujeres que se quitab...

Resarcimiento de daños (y II)

-¿Quieres que hablemos aquí Mawa? ¿O en otro sitio? Las dos preguntas sonaban amenazantes. Era como si me diera a elegir el lugar de mi asesinato: o esta plaza cerca de mi casa, o algún otro paradero donde nadie pudiera escuchar mis gritos de autodefensa. Porque me iba a defender. Creo. -Da igual David. Él agarra una inmensa cantidad de aire, y llena sus pulmones con una determinación cargada de palabras hirientes producto de heridas mal curadas. Y lo suelta. -¡Eres una puta egoísta! El inicio de este combate le anota dos golpes en uno. Por unos segundos recordé un hecho muy extraño, una comparación tragicómica. David y yo pasábamos mucho tiempo jugando Mortal Kombat en mi casa. Su personaje eterno era Liu Kang y el mío Kitana. Podíamos durar hasta la madrugada intentando matarnos uno al otro en ese juego de Nintendo, hasta que se acababa la diversión porque David siempre me ganaba. Pero hoy, esto no es un juego, no podía apagar la consola. -¡Una egoísta de mierda! Solo er...

Resarcimiento de daños (I)

Pido perdón por el mal rato pasado. No fue mi intención causar en ti, angustia, desconsuelo, ira, tristeza, o para resumirlo mejor, una gran decepción. He sido -muchas veces de manera consciente- una gran irresponsable al actuar sin medir las consecuencias, o quizás conociendo las implicaciones de mis desacertadas decisiones, considero que vale la pena incurrir en el error. No pido un perdón exprés, una clemencia sin ganas que dejará a la deriva esta amistad de tantos años, y menos por una mujer David. Mi delito fue no decir la verdad. Ocultar un hecho, a todas luces deplorable y reprochable. Es por este motivo que necesitamos vernos lo más pronto posible, antes de irme del país, porque siempre seré una gran defensora del poder de la conversación. Espero, quiero y te ruego, vernos en la plaza de mi urbanización, esa plaza que tantos secretos nos ha guardado. Te espero allí a las ocho de la noche, con o sin tu respuesta. Un abrazo. Mawa. *Enviar* Los grupos de WhatsApp son el...

La despedida (y II)

-No. Está saliendo conmigo. Un golpe directo al estómago. Eres un amigo horroroso, horrible. ¿Cómo coño se te ocurre salir con mi ex? ¡Tú eres uno de mis mejores amigos! Sabes la importancia de esa mujer en mi vida. Conociste de primera mano todo el tiempo y el esfuerzo que me tocó conquistarla. ¡Lloré en tu hombro cuando terminamos! Te dije que me había enamorado de ella, que me dejó el corazón roto, que gracias a ella volvió mi arrechera a las bisexuales. ¡Me diste ánimo! Me dijiste que ella no valía la pena, que era una loca, una indefinida. ¡Hipócrita! La querías para ti todo este tiempo. Yo siempre supe que ella te gustaba, siempre, pero jamás pensé en esta traición, de ti no, todos menos tú. Seguramente me vas a decir que ya lo nuestro terminó, pero David, el código dice que nunca vas a salir con el ex de un amigo. ¡Claro! No se te ocurrió mejor momento de darme la noticia cuando me voy del país. ¡Cobarde! ¡Yo jamás te quité una novia! ¡Ah, no perdón! Es que nunca te conocí una...