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La casa del pecado (y II)

Esta sensación es agradable. El alcohol corriendo por mis venas como una descarga para desinhibirme. Es como un pinchazo en la punta de mi lengua. -¡Esperen! La morena, mi amor a primera vista, grita. -¿Están seguros de lo que van a hacer? El anfitrión, mi amigo gay, se detiene en seco. Deja de mi pinchar mi lengua con una larga aguja. ¿Cómo llegamos aquí? Poco a poco se aclara mi mente. En algún momento de la noche empezamos a hablar de sexo, nada difícil en esta fiesta. La novia de la morena, habló sin parar de las virtudes de un piercing en la lengua y el sexo oral, mientras mostraba el suyo. La conclusión era que ese pedazo de plástico en la lengua en combinación con buenos movimientos terminaban en explosivos orgasmos. La información llegó hasta la parte menos racional de mi cabeza y decidí, con más de diez cervezas encima, que yo necesitaba un piercing. Convencí a otro borracho sin práctica en esta delicada operación, para que, con un trago de ron, una aguja oxidada ...

La casa del pecado (I)

-¡Bienvenida! Mawa, te compré las cervezas que te gustan. -No quiero, me estoy desintoxicando. -¿Y esa vaina? -Estoy cumpliendo los pasos de Alcohólicos Anónimos sin ir a una reunión. Quiero evitarme la pena de pararme ante ellos y admitir que tengo un grave problema con la bebida. -Una sola no hace daño. -Tomo una y no paro. -¡Eres tan divertida bebida! -Las primeras diez, después no respondo de lo que hago. ¿Qué otra cosa tienes? -Ummm, Vodka, ginebra, guarapita, ron, un dedo de güisqui,maría, polvo de ángel. -Agua. -¡Aburrida! Déjame ver si tengo, no prometo nada. Venir a esta fiesta es una muy mala idea. Esta casa es un imán para personajes llenos de vicios tan peligrosos como la cocaína, tan fuertes como el alcohol, tan sutiles como la marihuana y por supuesto, el sexo. Todo en esta casa respira sexo. Ahora que cumplo un mes sobria, me preocupa que las puertas estén tan abiertas para mí. El dueño, un gay con tantas historias escabrosas que harían palidecer cualquier...

Trilogía de infidelidad (Dicen que a la tercera va la vencida)

Me encantan los programas de crímenes no resueltos. Esos donde el asesino deja una escena macabra, y sale tranquilo porque está seguro que no dejó rastros que lo identifiquen. Después llegan los detectives y van olfateando cada huella, recogen con un hisopo una salpicadura de sangre y empiezan a armar el rompecabezas. Hasta que dan con el sospechoso para enfrentarlo en un interrogatorio que empieza con preguntas generales, y al principio, el criminal siempre niega alguna vinculación. -¡No, nunca estuve en esa casa oficial! ¡No conocía a la víctima! Y ¡Boom! Colocan sobre la mesa las pruebas de ADN que lo atan sin duda a la escena del crimen. Se hace justicia. No pueden resucitar a la víctima pero el victimario queda tras las rejas. Yo ahora me siento como uno de esos detectives. Tengo en mi poder más de diez capturas de pantallas de conversaciones subidas de tono, llamadas de horas de conversación y fotos comprometedoras de mi novia con su ex. La única diferencia entre los i...

Trilogía de infidelidad (La segunda)

Duermo. Mi teléfono repica sin parar. Son mensajes privados a mi Twitter de un usuario desconocido. -¿Los cachos no te molestan cuando chocan con el techo? -¡Dicen que cuando los ex vuelven es porque extrañan otra cama! -¡Debes ser muy mala cama porque tu novia me sigue buscando! -¿Sabes que decía ella de ti? -Ella decía que te veías sucia. -¿Quieres pruebas de su infidelidad? -¡Las tengo todas! -Jajajajajajaja -¿Quieres fotos o capturas de conversaciones? -¡Tengo las dos! Jajajajajajaja No reacciono al momento. Dormí toda la tarde aturdida por el cansancio del trabajo, sueño que es un sueño pero para mi pesar, no es así. -¿Quién es? -Te mando la primera prueba. Me llega una imagen de unas piernas conocidas, entre ellas, sus manos tocan un perro al que muchas veces acaricié. La fotografía tiene un vago mensaje sexual. -Ahora te mando la conversación.  Leo peticiones de encuentro furtivos, deseos al desnudo, motes cariñosos, frases tan íntimas que me despiertan c...

Trilogía de infidelidad (Primera parte)

Terraza en el este de Caracas. Una mesa llena de amigos entrañables, para todos menos para mí. No conozco a nadie excepto a mi novia. Me siento como un caracol sin su caparazón, desprotegida y fuera de mi elemento, divagando entre si entrar en una conversación sobre Aruba aunque nunca la haya visitado. Sé que es una isla, hablan inglés, se paga con dólares y por supuesto tiene playas. No, no me interesa Aruba. En una gran pantalla transmiten un juego de la selección venezolana de fútbol y por los gritos de otros entiendo que van perdiendo. Tampoco me importa el partido, en realidad mi atención está centrada en una conversación a escasos metros. Mi novia me da la espalda y habla con una vecina. Lleva una hora ignorándome, metida en un animado intercambio de anécdotas con este gran amiga que me acaba de presentar, por su toma y dame de palabras se conocen muy bien. Demasiado bien para mi gusto. Mis orejas empiezan a arder. En esa parte de mi cuerpo se concentra el frío, la ra...

Solo para veganos (y II)

Tengo una sensación áspera en mi garganta. Mis manos empiezan a sudar y miro a todos lados en busca de algo, mientras doy pequeños golpes a mi cabeza. Tengo un bajón de nicotina, uno de los más desesperantes. Llevo ocho horas sin fumar y me siento miserable. No me concentro mientras me hablan y tampoco me importa. Podría fumar una colilla de cigarrillo usada por otra persona y sería feliz. Así de mal estoy, así de terrible es este vicio. Me dijeron que no podía fumar en la hacienda y quiero irme caminando hasta el sitio más cercano para pedir un cigarro y un fósforo, pero no tengo que llegar tan lejos. Cuando se dan cuenta que estoy llegando a un estado casi autista, una voz fuera de este mundo me dice. -Puedes fumar, pero en aquel rincón. Sin hablarle a nadie para que medites sobre ese asqueroso vicio. Esa es la regla. Si la condición hubiese sido que tenía que fumar boca abajo recitando el Padre Nuestro, la hubiera aceptado. En pocos minutos calmo mi ansiedad, mientras un ...

Solo para veganos (I)

Tengo un hambre inmensa desde hace dos días. -Eres demasiado cerebral, piensa con tu espíritu. -Mi espíritu también pide comida. -Mawarí, definitivamente no estás preparada para esto. Nosotros estamos en otro nivel. Por su comentario, quiero clavarle en el cuello el pincho de berenjena, calabacín, pimentón y cebolla que tengo a la mano, pero es mi único almuerzo, así que no jugaré con la comida de ese modo. Tengo dos días encerrada en una hacienda desayunando, almorzando y cenando solo vegetales, de los cuales no tenía ni idea que existía en la naturaleza. -¿Qué es esta cosa? -Esa cosa se llama Chayota. Miro con suspicacia el plato. -¿Y cómo se ve eso en la vida real? -¡Verde! Como todo lo que deberíamos comer. -Necesito carne en vara. Todos voltean y siento pinchazos de malas miradas a mi alrededor. No les caigo bien a muchos, porque he estado comentando en la mesa mis sueños eróticos gastronómicos repletos de carbohidratos, mientras pico mi carne de soya. Mastico la gra...