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Mi cruz y mi calvario

Era inaceptable publicar la frase completa que retumbó en mis oidos como una ametralladora. Si desean lo podemos llamar autocensura pero cuando mi amigo me la dijo, así como es él, descarado, con su amaneramiento incriminatorio, sin una pizca de brutal ironía y sin pensar en las posibles consecuencias que podría empañar nuestra díscola amistad, mi mente envió un mensaje directo a la punta de mi lengua pero la amarré con un mordisco. -¡Este si es coño e madre! Ese día no pude dormir por estar acorralando en mi mente esa frase punzante que pinchaba una y otra vez, pero cometí un error de principiante rencor porque no analizaba el trasfondo de sus palabras, al contrario, carcomía las horas buscando una esteril venganza plagada de epítetos que rozaran la grosería pero sin mancillar. Quitarme los guantes y con elegancia pegar dos cachetadas estilo renacentista. ¡No me iba a rebajar a su vulgar léxico! Con ese pusilánime, tiromato, ese estólido, ese insulso, ese copófrago...¡Coño ese mar...

Juegos de papá y mamá

-Quisiera tomarme una pastilla... -¿Te sientes mal Mawa? ¿Qué tienes? -¡No! Una pastilla para dejar de ser tan lesbiana, o dejar de serlo completamente. -¡Ya vienes tú con el mismo cuento! ¡Asume tu peo! -Mi amor, yo asumí mi peo desde sexto grado cuando todo el salón se enteró que le había escrito a la reina de la escuela que la amaba. -¡Qué bochorno! Disculpa que me ría, ¿y qué pasó? -La maestra trató de enderezar el entuerto lésbico, les dijo a todos que era un te amo de amigas...pero ¡No! Eso era un te amo, te amo tipo quiero jugar papá y mamá contigo. -Y tú serías el papá por supuesto... -Ja ja ¡Gracioso el niño! -¿Jugaste papá y mamá con niñas? -¡Si eres chismoso! -Curiosidad morbosa darling - ¡Peor! -¿Jugaste o no jugaste? -Por supuesto que jugué... -¿Y eras el papá verdad? -... -¡Tu cara lo dijo todo! -Cero chalequeo ¿Cómo sabías que era el papá? -Por tu cara de activa no es mi amor porque tienes una pinta de pasiva... -No era eso. Yo era la niña que desde s...

Habitación 666

Me acomodo una vez más en el inmenso sofá, mientras trato de entender lo que él me dice desde la cocina de su apartamento. -Disculpa no escucho... -¿Cómo te gusta el café? -Como quieras... -¿Fuerte? ¿Guayoyo? ¿Con azúcar? -Guayoyo...con azúcar preferiblemente...¿Tienes azúcar? -¡Claro! ¿Por qué no tendría?  Abro la boca para explicarle que en el país hay una grave crisis que no te permite conseguir alimentos indispensables, medicinas, productos de higiene personal pero decido callarme, no quiero sonar como una página de un periódico o entrar en una conversación política. Me levanto para echar un vistazo por el balcón que ofrece una vista espectacular de 180 grados de Caracas. Una nube de caos se asoma muy lejos del edificio, ruido de sirenas, bocinas de carros, mucha gente caminando en la calle. Caracas es un perfecto desastre pero ahora, en este apartamento, me siento como en otro mundo. Al llegar a la entrevista tuve que pasar a través de tres puestos de se...

Anatomía de un guayabo (y II)

-No quiero que me malinterpretes. Te pregunté en esa oportunidad si a pesar de conocer todos los ciclos por los que tienes que pasar, desde el momento en que sabes que te enamoraste, hasta el día en que te das cuenta que todo termina, y entras en ese maluco guayabo querías, aún así, a pesar de todo el lío...¿enamorarte? Lo digo porque sin duda, no puedo negarlo, ¡Vale la pena! Sí, sí, no creas que estoy loca. Chama, lo mejor del final, no es que quiera insistir en este sentimiento pesimista, pero lo mejor del final es terminar bien con tu ex. No, creas, pasa mucho y no es malo. O en un caso hipotético al menos no quedar con un sentimiento de odio porque si se da ese caso, quedar herida de rencores, tú serías la perdedora ¿Y no queremos perder verdad? En mi caso, mi última ex me montó tantos los cuernos, que ese debe ser el motivo por el que ahora se me cae más el cabello...¡No te rías! ¡Es verdad! Aquello fue una carnicería del engaño, lo mínimo que ella se merecía de mi parte era que ...

Simón Díaz con alusinógenos

Debajo de mis pies cristales molidos. Mis cortos pasos agrietan  los rectángulos de vidrios que apuran para tragarme a un vacío inexplicable. A mi alrededor una sincronía de puertas  que bailan burlándose de mi destino. Sé a dónde voy pero no encuentro la salida. Todo da vueltas y vueltas y vueltas. Suena el ¡crac! líquido del único sostén entre el piso y mi peso. Me arrodillo ante lo inevitable. Voy a morir, caeré como un juguete roto. Río para que los demás escuchen a lo lejos el eco de mis sombras. Seré de una vez por todas  mi pasado y mi presente. Me liberaré de mi tortura, este es el final que he buscado siempre. Caigo, caigo profundo en la letanía de un vacío. Por fin volaré. -¿Qué coño te pasa Mawa? Mónica me observa con una carcajada clavada en la garganta. Es una gigante, una mujer con cuatro grandes extensiones simulando unos brazos gelatinosos. -Busco el baño... -¿Y qué coño haces arrodillada en el piso? -¡No te muevas que ...

Aburrida a lo cinema verité

-¿No te parece que la mirada cinematográfica de Truffaut está plagada de ideogramas oníricos? Ante la pregunta pongo cara de total interés mientras busco en mi memoria el significado de "ideogramas", "onírico", pero me encuentro totalmente paralizada del terror al no poder localizar al tal Truffaut. Asumo que es un director de cine y cómo la interrogante da para un sí o un no, me voy por lo sencillo. -Ahora que lo mencionas...¡Sí! No lo había pensado hasta ahora, pero sí...es onírica. -Pero yo prefiero el juego surrealista de Buñuel, aunque no creas Mawa, "El perro andaluz" su película más famosa, no simboliza ni un apículo de su vasta tortura en su lucha contra su aséptica beatería, aunque se acompañara de Dalí y García Lorca. ¿No crees? Necesito con urgencia que alguien me pegue un tiro entre los ojos. Si esta reunión representa el modelo a seguir de mi madurez, quisiera retroceder el tiempo a mis fiestas de mucho alcohol y charlas desprevenidas so...

¡Bienvenidos a la farándula!

Ella ríe con tanta fuerza plástica que todos volteamos a verla. Es imposible no reconocer a la chica mala de las telenovelas, la eterna contrafigura que hace la vida difícil a la protagonista por el amor del galán de turno. Tiene una belleza forjada a pulso: gimnasio, sauna, masajes y sin falta, peluquería cada semana para retocar su rubia melena que combina con su apellido inglés. A su lado, otra actriz conocida por sus desnudos llamados artísticos en las revistas de porno ligero, amante de las selfies y las fotografías tomadas en aparente descuido, vegetariana por moda, conversa con ella mientras los hombres revolotean a su alrededor.   Muy cerca de ellas, otra actriz ofrece una entrevista con cara de desgano. Le aburren las preguntas sobre su vida privada -no tan privada- porque lo que ella quiere es decirle al periodista su opinión sobre la política venezolana, el calentamiento global o comentar sobre su nueva obra de teatro en la que se mete en la piel de Frida Kahl...