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Entradas

Simón Díaz con alusinógenos

Debajo de mis pies cristales molidos. Mis cortos pasos agrietan  los rectángulos de vidrios que apuran para tragarme a un vacío inexplicable. A mi alrededor una sincronía de puertas  que bailan burlándose de mi destino. Sé a dónde voy pero no encuentro la salida. Todo da vueltas y vueltas y vueltas. Suena el ¡crac! líquido del único sostén entre el piso y mi peso. Me arrodillo ante lo inevitable. Voy a morir, caeré como un juguete roto. Río para que los demás escuchen a lo lejos el eco de mis sombras. Seré de una vez por todas  mi pasado y mi presente. Me liberaré de mi tortura, este es el final que he buscado siempre. Caigo, caigo profundo en la letanía de un vacío. Por fin volaré. -¿Qué coño te pasa Mawa? Mónica me observa con una carcajada clavada en la garganta. Es una gigante, una mujer con cuatro grandes extensiones simulando unos brazos gelatinosos. -Busco el baño... -¿Y qué coño haces arrodillada en el piso? -¡No te muevas que ...

Aburrida a lo cinema verité

-¿No te parece que la mirada cinematográfica de Truffaut está plagada de ideogramas oníricos? Ante la pregunta pongo cara de total interés mientras busco en mi memoria el significado de "ideogramas", "onírico", pero me encuentro totalmente paralizada del terror al no poder localizar al tal Truffaut. Asumo que es un director de cine y cómo la interrogante da para un sí o un no, me voy por lo sencillo. -Ahora que lo mencionas...¡Sí! No lo había pensado hasta ahora, pero sí...es onírica. -Pero yo prefiero el juego surrealista de Buñuel, aunque no creas Mawa, "El perro andaluz" su película más famosa, no simboliza ni un apículo de su vasta tortura en su lucha contra su aséptica beatería, aunque se acompañara de Dalí y García Lorca. ¿No crees? Necesito con urgencia que alguien me pegue un tiro entre los ojos. Si esta reunión representa el modelo a seguir de mi madurez, quisiera retroceder el tiempo a mis fiestas de mucho alcohol y charlas desprevenidas so...

¡Bienvenidos a la farándula!

Ella ríe con tanta fuerza plástica que todos volteamos a verla. Es imposible no reconocer a la chica mala de las telenovelas, la eterna contrafigura que hace la vida difícil a la protagonista por el amor del galán de turno. Tiene una belleza forjada a pulso: gimnasio, sauna, masajes y sin falta, peluquería cada semana para retocar su rubia melena que combina con su apellido inglés. A su lado, otra actriz conocida por sus desnudos llamados artísticos en las revistas de porno ligero, amante de las selfies y las fotografías tomadas en aparente descuido, vegetariana por moda, conversa con ella mientras los hombres revolotean a su alrededor.   Muy cerca de ellas, otra actriz ofrece una entrevista con cara de desgano. Le aburren las preguntas sobre su vida privada -no tan privada- porque lo que ella quiere es decirle al periodista su opinión sobre la política venezolana, el calentamiento global o comentar sobre su nueva obra de teatro en la que se mete en la piel de Frida Kahl...

Anatomía de un guayabo

-Chama lo primero es aceptar que vas a estar jodida por un buen rato. El tiempo de duración del dolor es proporcional a cuánto te entregaste a él, o a ella en este caso. Aunque te hayan montado los cachos hasta con tu mejor amiga vas a recordar los mínimos detalles cursis: que si aquella vez robó una cayena en una casa ajena y te la regaló, que otra vez agarró una piedra a la orilla de la playa y te metió la labia de que la conservaras porque era una fecha especial, o aquel día en el que convirtió un pedazo de papel en un anillo de compromiso. Vas a suspirar por esas veces, vas a buscar en tu cartera la bendita piedra, te pondrás ese anillito de papel y vas a llorar hasta que te duela el estómago. Entonces vas empezar a buscarla en las redes sociales, si tiene todo bloqueado, vas a crear perfiles falsos para ver si cae y te acepta, intentarás con alguno de sus amigos, y quizás, si tienes tan mala suerte, encontrarás una foto de tu ex con su nueva pareja. Otra vez a llorar, porque esa c...

Caos familiar

No podía creer que alguien pudiera morirse de amor como en las canciones de Amanda Miguel, pero mi tía era una experta en sufrimiento. Podía escuchar sus canciones mil veces y lloraba como si el tipo estuviera a su lado, rompiendo sus ilusiones, matando su amor, aunque poco a poco me percaté que mi familia tiene un postgrado en drama. Mi papá era el actor, pero mi familia monta unas escenas que dejarían pálida a Lupita Ferrer. Debe ser por esto de criarse en la época en que las novelas dictaban la pauta de tu vida. No puedes ser normal cuando consumes cinco culebrones al día, escuchas Amanda Miguel y Camilo Sesto en unos años en que ni te podías desahogar en Facebook. En Ciudad Bolívar, donde nací, tienes asegurado al nacer el calor y el machismo, así que cuando tuve uso de razón me prometí visitar a mi familia una vez, o quizás dos veces al año. Podía soportar el calor, pero la actitud de mis tíos de gallitos de pelea era demasiado para mi floreciente ideal feminista que aliment...

La casa del pecado (y II)

Esta sensación es agradable. El alcohol corriendo por mis venas como una descarga para desinhibirme. Es como un pinchazo en la punta de mi lengua. -¡Esperen! La morena, mi amor a primera vista, grita. -¿Están seguros de lo que van a hacer? El anfitrión, mi amigo gay, se detiene en seco. Deja de mi pinchar mi lengua con una larga aguja. ¿Cómo llegamos aquí? Poco a poco se aclara mi mente. En algún momento de la noche empezamos a hablar de sexo, nada difícil en esta fiesta. La novia de la morena, habló sin parar de las virtudes de un piercing en la lengua y el sexo oral, mientras mostraba el suyo. La conclusión era que ese pedazo de plástico en la lengua en combinación con buenos movimientos terminaban en explosivos orgasmos. La información llegó hasta la parte menos racional de mi cabeza y decidí, con más de diez cervezas encima, que yo necesitaba un piercing. Convencí a otro borracho sin práctica en esta delicada operación, para que, con un trago de ron, una aguja oxidada ...

La casa del pecado (I)

-¡Bienvenida! Mawa, te compré las cervezas que te gustan. -No quiero, me estoy desintoxicando. -¿Y esa vaina? -Estoy cumpliendo los pasos de Alcohólicos Anónimos sin ir a una reunión. Quiero evitarme la pena de pararme ante ellos y admitir que tengo un grave problema con la bebida. -Una sola no hace daño. -Tomo una y no paro. -¡Eres tan divertida bebida! -Las primeras diez, después no respondo de lo que hago. ¿Qué otra cosa tienes? -Ummm, Vodka, ginebra, guarapita, ron, un dedo de güisqui,maría, polvo de ángel. -Agua. -¡Aburrida! Déjame ver si tengo, no prometo nada. Venir a esta fiesta es una muy mala idea. Esta casa es un imán para personajes llenos de vicios tan peligrosos como la cocaína, tan fuertes como el alcohol, tan sutiles como la marihuana y por supuesto, el sexo. Todo en esta casa respira sexo. Ahora que cumplo un mes sobria, me preocupa que las puertas estén tan abiertas para mí. El dueño, un gay con tantas historias escabrosas que harían palidecer cualquier...