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Pajas de autoayuda

-Dime algún secreto. -...Creo que los he dicho todos, al menos los más importantes. -Siempre hay algo más. -¡Qué fastidio no quedarme con alguno! -Uno del cual sientas verguenza. -Me muerdo las uñas de los pies...jajajaja, pero no se lo digas a nadie. -¿No te has dado cuenta que a lo mejor existen muchos que también lo hacen? -No quiero pensar eso. Es necesario sentirse especial en algo, por eso debemos conservar algunos detalles. Porque ocurre que viene alguien como tú y rompes lo mágico a esas pequeñas manías. -¿Has herido a alguien por placer? -Sí, pero ni siquiera está cerca a lo que realmente quiero hacer.  -¿Te has arrepentido de algo? -Todos los días. Es mi estilo de vida. -Dicen que es malo. -¡Pajas de autoayuda! -No seas vulgar Mawa... -Disculpa, masturbaciones de autoayuda. -¿Por qué todo tiene que terminar en sexo? -Porque es el único tema en que todos prestan atención. -A mi no me interesa, me considero asexual. -Eso solo tiene dos significados, o ere...

Sueños húmedos

-Tengo un sueño recurrente...estoy volando por encima de la casa de mi abuela y desde el aire puedo ver la mata de guayaba por donde me subía hasta llegar al techo. Luego sigo mi vuelo y paso por la casa de uno de mis primeros novios y veo que me saluda de lejos, con tímidez. Luego todo se torna oscuro y caigo de golpe hasta despertar sobresaltada.Todas las noches lo mismo. Mi amiga fuma lentamente un porro y me ofrece. -No quiero, me dan ganas de vomitar. -¡Pendeja! -¿Qué crees que significa mi sueño? -Que te arrepientes de ser marica. Jajajajaja. -¡Es en serio! - A ver...Ummm...que extrañas esa niñez perdida, que en esos momentos no tenías ninguna preocupación, que eras libre encima de esa mata de guayaba y esta realidad te está asfixiando. -Tiene lógica. -Jajajajaja. -¿Qué? -Estoy inventando, ¡pajua! ¿Qué voy a saber yo de sueños voladores? Ahora, de sueños húmedos sé bastante. -Ya vas a empezar... -Pero es que he tenido unos monumentales, con efectos especiales, imágen...

Los hombres de este lado, el atropello del otro

-¡Me prenden las luces de esta verga y cédula en mano! Todo se detuvo, la música, las manos dentro de los pantalones, los besos a escondidas, los susurros de amor, las propuestas indecentes, mientras una luz de mediodía nos dejaba a todos desnudos en esta discoteca de ambiente. Eran las dos de la mañana y en el sitio no entraba ni un alma, pero la marea de gays, lesbianas, bisexuales, travestis, curiosos y heterosexuales hicieron espacio para un total de veinte policías. Llegaron con la seguridad del atropello, con una cara de asco propio de una autoridad que entra a un sitio sin razón aparente, excepto con el pretexto de agarrar a unos indeseables, inmundos mariscos. No es una exageración, lo dejaron bien claro cuando el dueño se acercó con amabilidad para calmar la situación y uno de ellos gritó. -¡No te me acerques que debes tener sida! Todos quedamos mudos ante tamaña grosería, pero era su forma de dejar en claro que nuestros derechos habían desaparecido en el instante en que...

Dolorosa derrota

Tenía entre ceja y ceja conquistarla, tanto así que el pensar dar el primer paso no me avergonzaba. Yo, tan tímida y respetuosa con una mujer. Yo, que espero que den el primer movimiento pero uno muy evidente. No es suficiente que me echen un par de miradas cómplices, yo necesito que me agarren en una esquina y confiesen que les gusto. Porque fallar en el intento, a ciegas, es una situación que me provoca terror y en especial tropezar con el rechazo. Pero ella me gustaba mucho, tanto que conseguí su número y se lo lancé sin anestesia. Su primera reacción fueron unos mensajes cargados de pena y aturdimiento y dejamos la promesa en el aire para encontrarnos un día y tomar un par de cervezas. Yo soy muy mala para presionar, dejé que el tiempo y ella me buscara. Y así fue. Pero había algo en el ambiente que me daba señales sobre la situación, poco a poco nació la duda expresa de que a esta mujer le encantaban los halagos. Caí en su juego y le escribía sobre su sensuales labios, s...

Dos labios de separación

Su novio estaba a pocos metros sirviendo un Cuba libre con mucho hielo, mientras ella me comía a besos en la cocina. -¿Lo quieres con limón? Gritó desde lo lejos y ella con la voz más neutral de la vida, con una sangre fría plagada de cariños. -No mi amor, sabes que me cae mal. Y volvió a empujarme contra la cocina y la mesa donde picamos la cebolla. -¿Y tú Mawa? No pude emitir ni una palabra entendible, pero ella llegó a mi rescate. -No amor, ella tampoco quiere. Debía parar aquella locura porque si ese hombre cruzaba los diez pasos que nos separaba y nos encontraba en ese momento, aquello iba a terminar muy mal. Era una escena llena de adrenalina, más fuerte que la droga más poderosa y las drogas hacen daño. Y esa mujer hacía mucho daño. Representaba delante de sus suegros el papel de novia perfecta, detallista hasta el extremo de mimarlo en sus momentos más insoportables, pero cuando él daba la espalda, me miraba el escote sin ningún rubor. Tenía la habilidad de hablar c...

Aclaratoria de amor

Del drama nacen grandes novelas o memorables canciones. Que lo diga la cantante británica Adele quien le sacó las ganancias en premios y dinero a un rompimiento amoroso. Al menos con cinco de sus temas he llorado hasta el cansancio pero no soy la única. Por ahí le escribieron que le deseaban un amargo divorcio para que se inspirara en su próximo disco. Es cruel, pero de las rupturas salen jugosas historias. Llego a esto porque una lectora del blog me hizo un comentario pertinente. "Es que a ti te ha ido mal en el amor, todo el tiempo es un drama, finales tristes". Me hizo pensar y llegar a varias conclusiones: la primera que es más fácil encontrar un político honesto que tener un final feliz en una relación. Recordemos una regla básica en el amor, la cual no es otra que siempre hay uno quien ama más. Y cuando hay amor de por medio, en la misma medida está repartido el dolor. Lo que me lleva a la próxima conclusión: no, no me ha ido tan mal en el amor. Al contrario m...

Las tres

Éramos tres en la cama. Me levanté en silencio para no despertarlas y salir a esta sala desconocida, calculando que debían ser cerca de las seis de la mañana. Me eché en el sofá para llorar un rato protegida por el silencio. Había dormido unas dos horas y el agotamiento bloqueaba todo en mi cabeza, no sabía qué tipo de decisiones tomaba, no sabía cual era el camino a seguir. No quería volver a la cama con ustedes dos. De eso estaba segura. Algo se había roto en el intermedio de las sábanas, la madrugada me arrebató lo poco que quedaba de la relación, mi orgullo, mi poco orgullo. Al meterla a ella en la cama con nosotras, después de huirle, después de negar que existía, metí entre tus labios y los míos una intrusa. Y ahora lloraba. Y ahora tú salías de la habitación molesta. -¿Qué te pasa? -¿No ves que estamos mal? -¿HASTA CUANDO LAS PELEAS MAWA? -¡No grites! -Pensé que las cosas estaban bien. -¡No! -No sé que coño quieres. Si te da la gana vuelves a la cama. Di un vista...