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El closet

-Mawa, ya es definitivo...salí del closet. Miré a mi amigo sin pestañear y traté de no decir ni una palabra. Calculé que tenía encima unas doce cervezas, aprovechó la intimidad de este balcón y me tiró en cara lo que siempre había sospechado. Su sexualidad era un tema que discutíamos entre sus amigos más íntimos mientras él estaba ausente, no le conocíamos novia, ni el mínimo interés por las mujeres. Mis amigos me encomendaron la misión de preguntarle directa o indirectamente lo que le gustaba en la cama. En pocas palabras, me lanzaron al vacío para realizar el trabajo sucio. En los tres años de amistad dejé caer puntas o pequeños comentarios mal intencionados para probarlo y lograr sacar una confesión. Pero mis intentos fallaban una y otra vez. Mi amigo tiene una manera de esquivar el tema que asombraría a cualquier político, puede sin problemas, cambiar una conversación sobre citas románticas con chicas hasta llevar la charla  a un análisis sobre los elementos químicos má...

Ritual de apareamiento (y II)

Me recuesto en el sofá. Calculo que son las seis de la mañana porque un rayo de sol impertinente entra por las amplias ventanas. No me importa estar en una casa ajena, mucho menos me aturde el sonido de las otras personas. Risas, música, todo se mezcla. -Nena, ¿estás bien? -Sí. -Nos vamos a meter en la piscina, ¿vienes? -No, quiero dormir un rato... -Por cierto, tu amiga te está buscando. -¿Quien? -La que tiene pareja. -Dejame dormir... Caigo en un letargo ligero, me siento cómoda, segura y cálida. Sueño con litros de agua y yo estoy ahí, nadando en medio de la gente, completamente desnuda, me siento libre y en sueños unas manos me tocan. Insistentes, ágiles. Demasiado perfectas para ser un sueño y despierto de golpe. -¡Shhhh! Tengo que acostumbrarme rápido a lo que está pasando, porque ella está encima de mí. -Para, para... No me deja terminar la frase porque me regala un beso eterno y yo estoy apenas despertando. No tengo nada mas inteligente que decir, que una exc...

Ritual de apareamiento

Un toque de irresistible de Givenchy. Pantalones ajustados. Un escote mal disimulado. Tacones, labial rojo, ojos negrísimos. Estaba lista para la fiesta. La invitación prometía gente de toda la jungla de esta ciudad, desde artistas drogadictos hasta abogados con poca ética. Mujeres maduras en busca de aventuras, niñas fresas muy curiosas, divorciados, swingers y solteros como yo. Lo que saldría de esa noche era una ganancia, porque el momento prometía una noche entretenida y diferente. No me equivoqué. Llegué dos horas tarde, como apunta el manual de buenas costumbres del venezolano y la casa estaba a reventar. Lo primero que noté fue el exceso de silicona en menos de tres metros cuadrados, vestidos minúsculos como para imaginar donde estará el resto de la tela y abundantes músculos propios de pinchazos de esteroides. Pensé que esta gente estaba en las grandes ligas. Estaban más preparados para impresionar que cualquier otro, yo por ejemplo, y me sentí un poco fuera de lugar...

Harry Potter y la maldición de los ex (El final)

Por mucho tiempo pensé que lo mejor era quedar bien con los ex. Sentía que era una forma de ser madura en estos tiempos, demostrar que se podría sobrellevar un final de manera elegante. En muchos casos lo intenté y llegué a una conclusión reveladora: no se puede. Es simple, es verdad eso de que en una relación siempre hay alguien quien ama más y cuando una relación llega a su fin, el primero en buscar una amistad, es el menos quiere. Porque para esa persona es muy fácil desligar el sentimiento de la persona, porque nunca sintió tanto como el otro. ¿Quién en su sano juicio quiere escuchar sobre la nueva pareja de su ex? Ponerte en una situación donde tengas que escuchar que esa persona es feliz con otra, tener que tragar y masticar lo bien que le va en situaciones que contigo no disfrutaba. Y en esos experimentos, en la mayoría de los casos, cuando se intenta una amistad, todos caemos en el "último polvo". Ese momento estúpido para demostrar lo bien que nos desempeñamo...

Harry Potter y la maldición de los ex (II)

-¿Qué saben de ella? -¿De quién Mawa? -No se hagan las locas...de mi ex. -Está muy enamorada, está buscando casa para vivir con su pareja. Yo la veo feliz, muy feliz. -¡Me alegro! -¿Si? No, por supuesto que no me alegraba. Quería que me dijeran que la estaba pasando mal, que no me había olvidado, que preguntaba por mi. Me hubiese gustado escuchar un simple, "te sigue amando" ¿es mucho pedir? -¿Cómo se llama la pareja? -¿Para que quieres saber Mawa? -Curiosidad. -Se llama María. ¡Rayos! María es un nombre muy común para buscar en internet. -María ¿qué? -No te vamos a decir. Averigua. Y eso hice. Mi ex pareja no tenía una obsesión por las redes sociales como yo. Su última publicación en Twitter tenía fecha de hacía un año atrás, así que me dediqué a investigar uno a uno a sus quince seguidores. Descarté a varios hasta que quedé con dos posibles candidatos que tenían cuentas en Instagram y ¡bingo! Di con la bendita María. El descubrimiento fue un puñal doloroso...

Harry Potter y la maldición de los ex (I)

-¡Hola Mawa! ¿Te acuerdas de mi? -No, lo siento. -Soy Angel. -¿Angel quien? -Ángel...tu ex. ¡Oh por Dios! Debería existir una ley universal que prohíba y condene a años de cárcel, a esas ex parejas que salen del hueco del olvido. Esas que diez años después o más, lleguen como Ángel a recordar situaciones bochornosas que guardan en su selectiva memoria. -¿Recuerdas ese día que estábamos solos es tu cuarto y tú bailabas una canción de Madonna? Tenías puestos tus pantaloncitos favoritos. -¡Ah si! Lo recuerdo. Mentira. Trataba de ser amable ante una situación que me agarró totalmente desprevenida y en voz baja maldije las redes sociales. Las redes sociales están ahí para dejarte al descubierto y son una puerta libre para dejar entrar a extraños y conocidos y como yo tengo un blog, una cuenta en Twitter, Facebook, Instagram, Badoo, Sonico y cuanta vaina salga, es muy fácil seguir mi pista. Ángel no fue el único quien con una simple búsqueda en Google dio conmigo, lo mismo pasó ...

¿El día de mi suerte? (No, no)

-Nena, tengo a alguien que te quiere conocer... -No, Laura. La última vez que me presentaste a alguien, tuve que calarme a la tipa con su novio que quería salir en el periódico. -Pero esta es diferente... -¿En qué? -No tiene novio. -¡Al menos! -¿No dices que lo único que te levantas son hombres? -Si chama, estoy harta. -Es porque ahora estás transpirando puro aroma femenino. Estás en tu etapa de mujer. -Si. Estoy que me corto el pelo, me pongo ropa de hombre y me visto con los colores de la comunidad gay y lesbiana. -No exageres. ¡Es esa!...La que no deja de verte. -No es fea... -¿Te la presento? -Será...Pero no estoy de ánimo. -Vas a ver que te gusta...¡Daniela ven acá! Actúa normal Mawa... -Ya ni sé lo que es actuar normal... -Sé tú misma.. -¡Ajá! -Daniela, ella es Mawarí...Me voy que me llaman... -¡Hola! ¿Así que eres periodista? -Sí, pero no quiero hablar de eso. -¿De que quieres hablar? -No sé, de otras cosas. Nada del trabajo. -Lo entiendo. ¿Te gustan las m...